De frente y por derecho

De frente y por derecho

Por Iluminado Prieto

Orange, modelo de sinvergonzonería patria


La señora, con sus noventa y muchos a la espalda, su hija en los sesenta y tantos me plantean la queja. Orange, la empresa de telefonía les ha creado un problema, ha cortado el servicio a la anciana dejándola incomunicada, motivo, la falta de ingreso de la cuota de febrero, 9,97 euros. La señora recibe un mensaje en la pantalla de su telefonillo, cortado el servicio por impago, puesta en funcionamiento mediante pago de la cantidad y remisión de su justificante a un número de fax.

La señora se ha sorprendido, desde siempre tiene domiciliado en su cuenta bancaria el pago, no sólo del teléfono, sino de todos los servicios y suministros. La hija ha acudido al banco, allí le justifican la no recepción de recibo o factura alguna de esa "tal" Orange correspondiente a los 9,97 euros que dice el telefonillo no haber sido pagados; le ofrecen la posibilidad de obtener un certificado bancario de no haberse recibido ese cargo, le enseñan la pantalla del ordenador y le justifican el sistema de recepción y pago de recibos domiciliados. En el banco se hace un ingreso a la cuenta indicada en la pantalla del móvil. Se ha de enviar el justificante a un número de fax. ¡A un fax!, si a un fax de una empresa tecnológica. Presagio de lo que quedaba por venir.

El fax se acaba enviando, ¿desde donde se puede hoy enviar un fax?, desde la oficina de un compañero de un yerno de la señora en una entidad pública, pero, ¿Cómo saber si el fax será leído por quien pueda reanudar el servicio? La hija telefonea al número de la ínclita Orange a disposición de los clientes. Varias horas matinales, siete intentos telefónicos con siete personas distintas, siete llamadas interrumpidas abruptamente. Sistema de identificación de la titular, la señora, pero mire usted por donde, que el número de teléfono desde el que llama no es de esta compañía y no se le puede atender, peo oiga, ustedes tienen cortado el servicio al número de su compañía, corte de la comunicación.

La hija en intentos vespertinos trata de conseguir la reanudación del servicio telefónico por parte de la "tal" Orange a su madre. De nuevo un sinnúmero de intentos, de nuevo un sinnúmero de fracasos, un sin número de cortes abruptos de la comunicación. Y como la excepción confirma la regla, en la última llamada una joven contesta, escucha incrédula los avatares acaecidos, aunque se le lee el mensaje telefónico, incrédula ante la remisión del justificante de pago a un número de fax, aparato no utilizado en ese servicio de la "tal" Orange. Pide se le envíe el justificante de pago a una cuenta de correo electrónico, y ella se encargará de la reanudación del servicio hablando con quien corresponda. Pide se le confirme la cuenta bancaria de cargo de recibos de la "tal" Orange, toma nota a los efectos de controlar si el recibo de marzo se pasa o no a cargo en la cuenta bancaria de la señora, y en su caso, pueda ser cargado y no dejar sin servicio a la señora. A la media hora el servicio estaba restablecido.

La "tal" Orange no ha realizado el cargo en la cuenta bancaria indicada por la señora para la domiciliación de los recibos, no ha realizado el cargo a esta señora ni a otras personas, tal y como pudo comprobar la hija de esta señora en la entidad bancaria, y como pudo deducir de la conversación telefónica con la joven "excepción". La "tal" Orange no ha girado el recibo para su cobro domiciliado, la "tal" Orange no tiene escrúpulo alguno en cortar el servicio, la "tal" Orange carece de un servicio de atención al cliente mínimamente serio.

Como esta empresa, en la España de nuestros dolores operan cientos de otras empresas en teoría de prestación de servicios y los infinitos órganos, organismos y oficinas de nuestras múltiples y variadas Administraciones Públicas, municipales, autonómicas y estatales. Las personas "excepción" confirman la regla de la falta de escrúpulos en el desprecio al consumidor y al ciudadano de las empresas y Administraciones, de las personas dedicadas en su trabajo cotidiano a darnos servicios; no hemos de olvidar la circunstancia, son nuestros familiares y amigos. Nuestros políticos, de ellos quienes tienen vinculación o competencia en estos asuntos, politicastros al uso, miran para otro lado, pretenden desconocer esta realidad cotidiana sufrida por nuestros conciudadanos y por nosotros mismos. Nada hacen. Y si hacen algo, sin resultado efectivo alguno.

"Cuando se jodió el Perú" preguntaba el escritor al comienzo de la "Conversación en la Catedral, ¿cuándo se jodió España?" nos preguntamos al comienzo de cada semana muchos españoles, dando respuestas muy variadas, pero no son tan variadas cuando lo son a la pregunta ¿cuándo podremos vivir de nuevo en una sociedad sana?, pues ya muchas veces realizada, la idea es convergente: cuando tengamos políticos y sindicalistas decentes que no roben y administren y representen a los ciudadanos y a los trabajadores adecuadamente, cuando nuestros jóvenes deseen de nuevo ser personas emprendedoras y ganar dinero produciendo lejos del actual "que me lo pongan"; cuando en España las familias trabajando tengan rentas superiores a las subvenciones obtenidas sin trabajar por familias "extranjeras"; y poco más.

Desconozco como en España podremos volver a momentos de ebullición social con concordia como los vividos en aquellos años juveniles donde todo estaba por hacer, en la estructura social, en la estructura administrativa y en nuestras jóvenes vidas. Siempre la vida ha sido difícil para los jóvenes, siempre ha sido difícil empezar, pero siempre en toda generación los jóvenes han roto los límites de sus mayores, y salvo excepciones, siempre han mejorado por evolución natural a sus padres. Supongo la existencia de compromisos políticos de orden internacional de largo alcance con relación a los extranjeros en España, pero, miembro de una familia con tíos emigrantes en América, y persona conocedora del destino de nuestros exiliados de guerra el siglo pasado, soy muy sensible a la xenofobia por razonable que parezca. Y entiendo necesarios a los políticos, y creo pues los he conocido en el tiempo y a lo largo del tiempo, en la decencia de muchos de ellos, como también creo por haberlos conocido en el tiempo y a lo largo del tiempo, en la incompetencia de otros muchos. Pero no más allá de la decencia y de la incompetencia de todos nosotros como sociedad, los políticos somos nosotros, de nosotros salen.

Por tanto, y volviendo al modelo de sinvergonzonería patria del título, dado el origen gabacho de la "tal" Orange, contra todo y contra todos quienes pretender y consiguen engañarnos, de origen público o privado, permítaseme adaptar el bando del 2 de mayo de 1808 de los señores don Andrés Torrejón y don Simón Hernández, a la sazón Alcaldes de Móstoles y con el cual, se dice comenzó la "francesada" después llamada Guerra de la Independencia:
"Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el Alcalde de Móstoles- de este letrado de provincias- : Es notorio que los franceses __ENDASH__ y no franceses, nacionales y extranjeros- apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, - y por todo el territorio nacional- han tomado la defensa - la cartera- , sobre este pueblo capital - y de todos los pueblos de España- y las tropas españolas; de manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre - en Madrid y en toda España nos están chupando la sangre- ; como españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria - ya no, por Dios, por la Patria y el Rey, dice la canción murieron nuestros padres, por ellos no hemos de morir nosotros también, quizás por Patri, la vecina del quinto- , amándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo - y sacarnos los cuartos-, después de haberse apoderado de la augusta persona del Rey - y de todos nosotros clientes cautivos- ; procedamos, pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son - y opongámonos a la cita previa en Administraciones y bancos, neguémonos a. tanta centralita telefónica de mensajes insufribles, etc...- Dios guarde a Vuestras Mercedes muchos años. Móstoles dos de Mayo de mil ochocientos y ocho. Andrés Torrejón. Simón Hernández - Iluminado Prieto. Aldealengua Salamanca, siete de marzo de dos mil veintiséis".

La señora es mi suegra, su hija mi esposa. Y estoy cabreado. ¡A por ellos! Hijos de la gran...