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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

La injusticia de la selectividad, ahora EVAU

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Cada vez son más las voces que reclaman una prueba única para la EVAU en todo el Estado español.

La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, la archiconocida frase de Nelson Mandela nos recuerda estos días que España no ha sido capaz en los últimos 40 años de poner en marcha una ley educativa consensuada. Los grandes partidos, anclados en la ideología y en el provecho de castas y negocietes, han sido incapaces de mirar más allá del interés propio. Y así nos va.

 

Esta semana se examinan casi 300.000 estudiantes en España, 9.793 en Castilla y León, de la prueba evaluación de acceso a la universidad (EVAU), lo que todos conocemos como selectividad. Ellos y sus familiares más allegados pasan días de tensión porque no es broma lo que se juegan, a pesar de que en la convocatoria de junio aprueban la inmensa mayoría (un 93,29% el pasado año).

 

La descentralización de competencias del Estado ha traído consigo grandes beneficios para el ciudadano de a pie, pero también unas cuantas rémoras injustas, inadecuadas e, incluso, odiosas. Lo cierto es que actualmente en este país hay 17 sistemas educativos diferenciados, uno por comunidad autónoma, todos ellos con sus peculiaridades, sus bondades y sus defectos.

 

Los jóvenes que se enfrentan estos días a la EVAU saben que en cada comunidad los exámenes, los criterios de evaluación y el nivel de exigencia son distintos. Dicho en román paladín: en unos lugares es más sencillo que en otros conseguir esas décimas que pueden determinar si pueden elegir o no la carrera deseada en la universidad oportuna. Un tanto al margen de la pelea por esas míseras décimas están las familias que, por disponer de rentas más elevadas, podrán elegir para sus vástagos entre las universidades privadas y hasta en otros países.

 

Cada vez son más las voces que reclaman una prueba única para la EVAU en todo el Estado español. En Castilla y León, el consejero de Educación, Fernando Rey, lleva años defendiendo esta sensata tesis, aunque con escaso éxito entre sus colegas de otros gobiernos autonómicos. También resultan sonoras las opiniones contrarias a esta propuesta entre políticos, profesores, rectores, pedagogos y demás profesionales del sector educativo. Sin embargo, nadie puede defender que el actual sistema de la selectividad es justo… porque no lo es. Tiene que haber otro más ecuánime.

 

Resulta imposible creer que los partidos políticos mayoritarios sean capaces algún día de dejar a un lado egos e ideologías trasnochadas para pactar una moderna ley de educación que beneficie a todos los estudiantes, con los mismos derechos y deberes, sin chollos territoriales. Una ley que iguale a los examinandos de la EVAU de las 17 comunidades autónomas, tal y como se hace con el MIR de los médicos, prueba única a nivel nacional pese a que los candidatos proceden de facultades y territorios diversos.

 

No es justo que, por residir en una u otra zona, los exámenes de la EVAU resulten más o menos complicados, se pueden admitir algunas peculiaridades territoriales, como, por ejemplo, los exámenes de lenguas cooficiales pero en ningún caso en las materias troncales. Un chico o una chica de 18 años debe de tener, aproximadamente, los mismos conocimientos de Lengua, Historia o Matemáticas en Betanzos, Manacor, Bermeo, Écija, Telde o Peñafiel. Claro, que viendo las grandes diferencias que reflejan los informes Pisa entre la media de los estudiantes de unas comunidades y otras, es lógico que haya quienes no quieran igualar el nivel de exigencia de la selectividad, no sea que les vea el plumero.

 

Puestos a pedir, un último deseo: ¿cuándo vamos a superar en este país las pruebas o exámenes exclusivos de conocimientos? ¿alguna vez será posible evaluar las competencias, particularmente a los estudiantes universitarios? El mundo avanza a velocidad de vértigo y en el camino se está quedando nuestro sistema educativo. Es hora de ponerse al día, empezando por una ley consensuada, desideologizada y con respeto al que opina diferente.

 

Aprobar la EVAU es importante, conseguir un título universitario está muy bien, lo mismo que estudiar Formación Profesional (cada vez más valorada por la sociedad). Es fundamental disponer de una cualificación y una especialización que facilite el acceso al mundo laboral. Es conveniente recordar que, hace no tantos años, muchos jóvenes no podían formarse por falta de recursos y/o de apoyos familiares.

 

Y no olvidemos esa polémica frase del escritor mexicano, con seudónimo de Joseph Kapone: Hay genios sin estudios y hay idiotas con doctorados”