Mundos separados
Que levanten la mano aquellos que son incapaces de desconectar del trabajo. Que se llevan los problemas a casa. Que siguen dándole vueltas al mismo tema, aunque estén en el sofá viendo una serie o jugando con los niños en el parque. (Y no estoy hablando de los autónomos, claro. Nosotros trabajamos o pensamos en el trabajo 24/7.)
Y al contrario. ¿Cuántos desearíais que vuestros jefes o compañeros no llegaran al curro cabreados, por lo que sea que tienen en casa, y lo pagaran con vosotros?
Imaginad que hubiera una forma de solucionarlo. Que vuestra vida personal y laboral estuvieran tan separadas, que en casa no supiérais a qué dedicáis vuestra jornada, y que ignorárais qué hay en el mundo más allá del ascensor de la oficina.
Pues en esta premisa se basa la serie Separación (Severance). Dan Erickson, un completamente desconocido guionista, que había tenido pequeños trabajos (pero que, aún así, ya estaba suficientemente quemado), tuvo la idea de la serie, que fue rechazada por un montón de productoras, hasta que llegó a manos de Ben Stiller y vio el potencial que tenía: 10 Emmys y un 8,7 en IMdB le dan la razón.
Mark perdió a su mujer en un accidente de coche, algo de lo que aún no se ha recuperado. Por eso se presta gustosamente a olvidar ocho horas diarias de su vida, que le hagan sobrellevar un poco mejor la tristeza. Es uno de esos trabajadores que, cada mañana, deja en su taquilla su móvil, su smartwatch y sus recuerdos, y se enfrenta a una jornada en una oficina de largos y laberínticos pasillos blancos, con enormes salas infraocupadas por otros compañeros que tomaron la misma decisión, y que han de cumplir normas muy estrictas y, a veces, absurdas, de unos jefes que nadie comprende, y pocos ven.
Y cada tarde regresa a su triste vida, en una triste casa, de una triste urbanización que fue construida por la misma empresa para la que trabaja, y que no cuenta con demasiados vecinos. Eso, si no contamos con la pesada de su vecina de al lado, que siempre se la lía con los cubos de basura. Su embarazadísima hermana y el rarito de su cuñado, a veces, y con mucho esfuerzo, consiguen sacarle a que tome el aire.
Pero una serie de circunstancias van a empezar a descolocar sus dos vidas. Circunstancias que podrían estar relacionadas entre ellas, o no. Y ahí es donde Mark va a empezar a cuestionárselo todo.
Adam Scott es básicamente conocido por sus papeles de comedia, aunque, la verdad, es que esta serie es un drama disfrazado. Está acompañado por grandes nombres, como Patricia Arquette, John Turturro o el mismísimo Christopher Walken. El que no sale es Ben Stiller, que se limita a su trabajo detrás de las cámaras, con más de una decena de episodios dirigidos por él, y alguna voz en off sin acreditar.
Ya os he dicho lo de los premios y la nota, así que se da por supuesto que es una serie súper recomendable. Está en Apple TV.

