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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Yo lucho, tu acompaña

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Sí. Hay que luchar. No hay que rendirse. Si la vida te atiza, que hay muchas posibilidades de que así sea, levántate. “No me juzgues por mis éxitos, sino por las veces que me caí y me volví a levantar”, nos enseñó Nelson Mandela.

 

Pero quiero aclarar algo: luchar es un camino, pero no es el único. Muchas veces oigo: “Debemos dejar que los hijos se testen solos”. Y hombre, sí, deben crecer por si solos, pero si podemos evitar que se caigan en el hoyo…, también puede valer avisar. Y si podemos acompañarlos con cariño y haciendo de GPS que les oriente, igualmente debe valer esta posibilidad. Acompañar es una opción que no es incompatible con luchar.

 

Para que un niño o joven aprenda, no debe ser siempre “por las malas”. No estoy de acuerdo con Solari el nuevo entrenador del Real Madrid cuando dice que “Hay que hacer las cosas por testosterona” … Yo soy de la opinión de que se pueden hacer también con elegancia, con brillantez, con calidad, con técnica, con tesón…, también así es válido y más bello.

 

Hace unos años en unas conversaciones con un sacerdote, cuando le pregunté que por qué hacia firmar a los jóvenes un carné por ir a misa, me respondió “Las cosas se hacen por coacción”, a lo que yo le respondí, “Creo que funcionaría mejor por motivación”. Al cabo del año, ningún joven volvió a pisar esa iglesia.

 

Muchas veces veo partidos de fútbol de adolescentes donde sus entrenadores, les gritan y les echan tremendas broncas cuando fallan. Y no se dan cuenta, que cuando lo hacen, los jugadores se bloquean, y ni los escuchan, solo les llega “BRONCA”, (es como en los antiguos tebeos, cuando había una discusión y se dibujaban unos truenos y unas espirales en el bocadillo de lectura). Y si preguntases al jugador ¿qué te ha dicho?, probablemente te respondan “No sé, no le he oído, porque gritaba mucho, solo sé que estaba enfadado”. Son más útiles los métodos de Del Bosque: llamar a parte al jugador, sin ridiculizarle en público, explicarle lo que ha hecho mal, y decirle qué queremos de él y cómo debe hacerlo. A la entrada del Robinson Stadium americano, hay un letrero en el que se puede leer “Donde todo el mundo es alguien” en homenaje a su entrenador, quien profesaba un profundo respeto por cada uno de sus jugadores.

 

En uno de estos partidos, cuando a un niño le metieron un gol, y todos le criticaban, a pesar de tener 12 años, yo me “metí”, y le dije “Vamos chaval, ánimo que en la siguiente la paras, fijo”. Un abuelete que me vio, se acercó y me dijo, “Claro, es verdad, porque el chico no lo ha hecho mal adrede ¿verdad?”

 

Pues claro, los entrenadores o los docentes, cuando los jóvenes se enfrentan a una prueba como es un examen o un partido, tenemos que tener en cuenta que no lo hacen mal intencionadamente. Otra cuestión es que no se lo haya currado lo suficiente.

 

La rabia mal canalizada, genera más rabia, nos bloquea. Las personas somos como la flor de loto, nos abrimos al suave roció y nos cerramos al fuerte aguacero.

 

Hace poco explicaba el experimento de Henry Goddard, con el ergógrafo, un aparato para medir la fatiga, y el tono muscular. Y cuando sus alumnos estaban cansados, si los animaba, aumentaban la energía; en cambio si les criticaba y les decía cosas negativas, su energía disminuía.

 

Pues eso, que hay que luchar, pero no siempre con la espada. Una manera de luchar es la perseverancia y a veces viene bien una compañía que nos diga cómo, o que nos “haga de espejo” para decirnos lo que no hacemos bien. Pero como decía Kipling, “quietamente, claramente, ... evita a ruidosos y agresivos.”

 

Y sí, todos podemos llegar a lo que nos propongamos, TODOS. Aunque necesitamos una condición: Necesidad, creencia y deseo.   Estas condiciones nos dan impuso. Si lo necesitamos, iremos a por todas. Creer que lo podemos hacer (unos lo harán por su mayor capacidad más fácilmente, pero los demás si nos lo curramos, tardaremos más, necesitaremos más esfuerzo, pero también lo podemos conseguir). Y desearlo nos pondrá el turbo, no importa cómo seas, ve a por tus sueños. Las barreras más limitantes son las que se llevan dentro. La parálisis cerebral más grande que existe es el miedo. Acostúmbrate a hacer con miedo lo que no harías por miedo

 

En mis 28 años de docente, he visto muchos alumnos que parecía que no iban a conseguir nada con los estudios, y algunos han llegado incluso a ser el mejor expediente universitario. Por ello, una frase que se llevan siempre es “Yes, You can”, ”Sí, tú puedes”. Nunca digas a nadie que no puede, Cuando a Nasrudin le dijeron no lo conseguirás les respondió, “Mira como lo hice”. El Dr Barnard nos decía “piensa que puedes y podrás, todo está en el estado mental”

 

Hay que visualizarlo, las cosas ocurren dos veces, nos decía Buda, una vez en la cabeza y otro en la realidad.

 

Cuando comenzamos a correr hace ya unos años, fuimos a La Bañeza a una carrera de 7 Km. En el recorrido había que dar tres vueltas a un circuito, en cada vuelta siempre estaba un abuelete aguafiestas, que nos decía, “Vamos coj.. que sois los últimos”, todo esto lloviendo a todo llover. Mi amigo me decía, Yo me paro, pero no vuelvo a pasar delante de él… No solo acabamos la carrera, (los últimos, pero acabamos) sino que años después corrimos varios maratones, y en muchos de ellos íbamos ayudando y animando a otros corredores mucho más capacitados que nosotros. 
Si alguna vez tropiezas, recuerda que el que tropieza y no cae avanza dos pasos. Juan Pablo Marat decía “No existe fracaso salvo cuando dejas de esforzarnos”. “Puedo aceptar el fracaso, todos fracasan, pero no puedo aceptar el no intentarlo”, decía Michael Jordan.

 

Abraham Lincoln fue perseguido por fracasos, pero nunca se rindió. Cuando era niño falleció su madre y luego su hermana. Su novia también murió y más adelante tres de sus hijos cuando eran pequeños también. En 1832 fue derrotado como candidato a la cámara legislativa, fracaso en una tienda como socio, fue derrotado como candidato al Congreso de USA en 1843 y 1844, fue derrotado como candidato al senado en 1855, y vencido como candidato a la vicepresidencia de los USA en 1856… Y sin embargo llegó a ser uno de los presidentes más importantes de Estados unidos, poniendo fin a la guerra de Secesión. Cuando le preguntaban cómo lo había conseguido decía “Con fe y perseverancia”. 

 

A veces se trata de saber “cocinar” convenientemente los reveses, contratiempos, dificultades y fracasos,… Como nos apuntaba A. Rojas Ramos, “Si ves que las cosas no cambian, hay que cambiar la formas de afrontarlas”. 

 

Hace unos años en un libro de presos leía “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda a que puedas.”
Si la vida ya va a ser lo suficientemente dura, no te conviertas en un fustigador que complique las cosas. Claro que lucharemos, pero no nos pongas palos en las ruedas, ¿vale? Y si puedes echarnos una mano, eso también vale.

 

En mi lucha me viene bien la compañía. Unas veces al lado, para poder desahogarnos; otras detrás, por si me caigo; otras, déjame solo, y otras guíame.

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