"Tampoco sabíamos que había un segundo tren hasta que ya avisaron al compañero, y aquello era peor que lo que vimos en el primero", relatan
Los primeros guardias civiles en llegar al siniestro de Adamuz: "Una carrera contrarreloj para sacar gente"
"Tampoco sabíamos que había un segundo tren hasta que ya avisaron al compañero, y aquello era peor que lo que vimos en el primero", relatan
Ángel Ayala y Arturo Carmona fueron los primeros agentes de la Guardia Civil que llegaron a la zona cero del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que se ha cobrado la vida de 45 personas, y este jueves, casi cuatro días después del suceso, reconocen que las imágenes vividas se repiten una y otra vez en su cabeza, en un bucle imposible de olvidar, relata EFE.
Patrullando por el entorno de Adamuz, Ángel Ayala, agente destinado en la agrupación de Tráfico, relata a los periodistas muy cerca del lugar del siniestro que recibieron sobre las 20:00 horas el aviso de que "había habido un accidente, un descarrilamiento de un tren y con heridos", por lo que junto a su compañero Arturo Carmona decidieron "voluntariamente" dirigirse al lugar.
"Nos encontramos un tren accidentado (Iryo) y con muchos heridos" y de inmediato se dieron cuenta que el accidente "era muy grave". "Pero tampoco sabíamos que había un segundo tren (Alvia) hasta que ya avisaron al compañero, y aquello era peor que lo que vimos en el primero", señala Ángel, quien matiza que fueron los propios pasajeros del Alvia, que caminaban por las vías, los que alertaron a los agentes.
"Vimos mucha gente herida por nuestro lado izquierdo de una zona oscura y la verdad que no nos cuadraba mucho el que viniera la gente de la zona contraria de donde se encontraba el tren", asegura Arturo a EFE, quien se acercó a ese grupo y le informaron "que provenían de un segundo tren y que había bastantes personas heridas y fallecidas".
De inmediato, mientras Ángel seguía auxiliando a los pasajeros del Iryo, Arturo y otro compañero del destacamento de Córdoba que ya se encontraba en el lugar se dirigieron corriendo hacia esa zona y a unos 500 o 600 metros se dieron cuenta del "alcance de esta tragedia". "Ya empezamos a ver los primeros cuerpos y vimos la importancia que tenía esto".
El tren del horror
Arturo no puede establecer un "margen temporal" de cuando llegó al Alvia, el "tren del horror" como él lo define, ya que en ese momento comenzaba "una carrera contrarreloj para ayudar a sacar gente", que demostraron "un comportamiento admirable y mantuvieron la calma en todo en todo momento".
Ahí fue cuando se dieron cuenta de la "magnitud de la tragedia" y solicitó "ayuda urgente en esa zona", ya que, según ha reiterado, la Guardia Civil de Córdoba "no tenía conocimiento de un segundo tren" accidentado.
En el momento en el que Ángel recibe la comunicación de Arturo se encontraba sobre un vagón del Iryo junto a su maquinista tratando de auxiliar a uno de los accidentados. "Hablando con el maquinista me dijo que tan solo había un solo tren implicado" ya que en ese momento tampoco era conocedor de la colisión.
En reiteradas ocasiones Ángel pedía refuerzos para ayudar al Alvia, pero los sanitarios y bomberos les decían que "no podían dejar esto porque también había mucho trabajo", por lo que la actuación del personal civil fue "una maravilla a la hora de rescatar a la gente". "Los ángeles de la guarda fueron por supuesto la población de Adamuz, que realmente no están preparados", subraya.
Mientras tanto, en el Alvia, Arturo y el cabo Monte que le acompañaba seguían rescatando viajeros "que había incluso atrapados entre lo que es el vagón y el talud" de unos cuatro metros por el que cayó parte del tren y, en un momento determinado, se le acercó "un hombre con un chaleco reflectante con un móvil en la mano con el que se iba alumbrando y que era un tercer maquinista de un tren que estaba a unos dos kilómetros".
"Era de un tren que no estaba implicado en el siniestro, pero que se había visto paralizado porque la circulación se había parado". Arturo relata que este maquinista le pasó el teléfono porque "el Centro de Control de Atocha realmente no sabía lo que estaba pasando. Sabía que se había producido un siniestro, pero no sabía realmente la magnitud del alcance".
Arturo devolvió el teléfono al maquinista, que debía volver a su tren que "había dejado solo" y llamó de nuevo al Control Central de Atocha done le informaron de que "tenían conocimiento, pero no sabían la magnitud" y tras explicarles la situación en la que se encontraba el Alvia pidió de inmediato "la suspensión del suministro eléctrico porque había muchos efectivos ya trabajando sobre las vías y podía ser peligroso".
Y aunque ambos han preferido no recibir atención psicológica por el momento y se apoyan en el cariño de familiares y allegados para asimilar lo vivido, reconocen que viven entre la "impotencia" de no haber "hecho más" por los afectados, pero la "satisfacción" de "haber dado todo" lo que han podido ante este trágico suceso que se quedará grabado en la mente durante mucho tiempo.
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