Cesefor analizará 2.000 árboles en Soria para detectar riesgos y mejorar su conservación

El proyecto europeo Treesure permitirá anticipar caídas mediante sensores, datos y mediciones técnicas en distintos puntos de la ciudad

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Cesefor analizará 2.000 árboles en Soria para detectar riesgos y mejorar su conservación
Bosques de Soria. (Foto: Ical)
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
Lectura estimada: 2 min.

El Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León (Cesefor) trabaja en un ambicioso proyecto para monitorizar cerca de 2.000 árboles urbanos en Soria, con el objetivo de evaluar su estado de salud y contar con un sistema de alerta temprana ante posibles caídas.

La iniciativa forma parte del proyecto europeo Treesure, en el que participan también ciudades de Italia y Rumanía, y que busca desarrollar herramientas avanzadas para la gestión del arbolado urbano y la toma de decisiones basada en datos.

En la capital soriana, los trabajos se centran en la elaboración de un inventario detallado del arbolado en zonas como La Dehesa, el entorno del Castillo, Santa Bárbara o las riberas del Duero. Los técnicos analizarán parámetros como la altura, el diámetro de copa, la inclinación, el estado del suelo y especialmente el enraizamiento.

Además, el proyecto incorpora el uso de sensores y datos satelitales para evaluar en tiempo real la estabilidad de los árboles, lo que permitirá anticipar riesgos antes de que se produzcan incidencias. También se realizarán pruebas de resistencia in situ, aplicando fuerza sobre algunos ejemplares para comprobar su comportamiento ante condiciones adversas.

La ingeniera forestal de Cesefor, Raquel Martínez, ha destacado que este sistema permitirá generar modelos de riesgo más precisos, superando la evaluación tradicional basada únicamente en la observación directa. "El objetivo es generar alertas tempranas para que los técnicos municipales actúen antes de que se produzcan problemas", explicó.

Entre los factores que más influyen en el riesgo de caída figuran la combinación de árboles envejecidos y de gran altura, junto a episodios de viento intenso, así como fenómenos como la sequía, las lluvias torrenciales o las condiciones del terreno.

Desde Cesefor subrayan además el papel fundamental del arbolado urbano frente al cambio climático, ya que contribuye a generar sombra, mitigar las olas de calor, mejorar la calidad del aire y favorecer la infiltración del agua, reduciendo el riesgo de inundaciones.

El proyecto, que comenzó en septiembre, se encuentra actualmente en fase de inventario y se prolongará hasta agosto de 2028, por lo que aún no se han obtenido conclusiones definitivas.

 

 

 

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