El nivel freático y las inundaciones amenazan la conservación de San Juan de Duero en Soria

Un informe arqueológico concluye que la ubicación del claustro en zona inundable condiciona su conservación futura

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El nivel freático y las inundaciones amenazan la conservación de San Juan de Duero en Soria
Arcos de San Juan de Duero (Foto: Ical)
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
Lectura estimada: 2 min.

El Claustro de San Juan de Duero, uno de los conjuntos patrimoniales más singulares de la capital soriana, tiene en su entorno fluvial el mayor desafío para su conservación. Así lo recoge el informe técnico del proyecto de investigación arqueológica desarrollado en este monumento del siglo XII, que señala la llanura de inundación del río Duero como el principal factor de deterioro.

La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, presidida este jueves por la delegada territorial, Yolanda de Gregorio, ha dado el visto bueno a los resultados de esta investigación impulsada por el Instituto de Patrimonio Cultural de España. El estudio confirma que el claustro responde a un proyecto arquitectónico complejo y planificado, asentado sobre una cimentación continua, pero condicionado por el elevado nivel freático y la presencia constante de agua.

El informe, que recoge los trabajos realizados entre mayo y diciembre de 2025, subraya que la alteración del régimen hídrico y la ubicación del monumento en un espacio históricamente sensible han influido tanto en su evolución como en su estado actual. El monasterio, situado en la margen derecha del Duero, fue fundado en el siglo XII por la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén y abandonado progresivamente a partir del siglo XVII, conservando hoy la iglesia románica y su característico claustro.

Los trabajos arqueológicos han permitido profundizar en el conocimiento histórico, constructivo y estratigráfico del conjunto, además de documentar las cimentaciones y precisar las distintas fases de uso del espacio.

Entre los hallazgos más relevantes, los sondeos han identificado estructuras y restos que confirman un uso prolongado y complejo del recinto. En el denominado sondeo 100 se localizó un antiguo saqueo vinculado al expolio de una tumba central, con enterramientos asociados y monedas de José Bonaparte y Carlos III, lo que sitúa esta intervención en torno a comienzos del siglo XIX.

El sondeo 300 permitió documentar un pozo circular de época moderna, relacionado con el uso del claustro como huerta tras el abandono del monasterio, mientras que en la arquería occidental se constató la relación directa entre la cimentación y el nivel freático, además de la presencia de enterramientos anteriores a la construcción del claustro.

Asimismo, las excavaciones han sacado a la luz tumbas de lajas con cabeceras antropomorfas y evidencias de reutilización, lo que refleja una secuencia funeraria prolongada. En la arquería meridional, analizada en el sondeo 400, se han detectado diferencias constructivas que apuntan a al menos dos fases edificatorias.

El estudio de los materiales recuperados confirma una amplia cronología, con restos modernos y contemporáneos, pero también con presencia destacada de cerámicas medievales, especialmente del siglo XII, coherentes con el origen del monasterio.

En conjunto, el informe pone de manifiesto que, más allá de su valor histórico y arquitectónico, el futuro del claustro dependerá en gran medida de cómo se gestione su relación con el agua, el factor que ha marcado su pasado y que condiciona su conservación.

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