Las altas temperaturas adelantan la campaña en toda España, reducen la producción y empujan al sector a adoptar nuevas estrategias
El calor revoluciona la vendimia y obliga a las bodegas a recoger la uva de noche
Las altas temperaturas adelantan la campaña en toda España, reducen la producción y empujan al sector a adoptar nuevas estrategias
La vendimia de 2026 pasará a la historia por su precocidad. Las continuas olas de calor que atraviesa España están acelerando la maduración de la uva y obligando a numerosas bodegas a comenzar la recolección semanas antes de lo habitual. En algunos casos, además, la recogida se realiza durante la noche para evitar que las altas temperaturas afecten a la calidad del fruto. El sector vitivinícola afronta una campaña marcada por la incertidumbre. A medida que aumentan los episodios de calor extremo, las previsiones apuntan a una reducción de la producción en buena parte de las zonas vinícolas del país. Algunas bodegas ya han advertido de pérdidas significativas.
El problema no se limita únicamente al calendario. Cuando las temperaturas se mantienen muy elevadas durante semanas y el agua escasea, la uva pierde peso, lo que se traduce en menos kilos recogidos y una menor cantidad de vino.
El calor también acelera la acumulación de azúcar en la uva, aumentando su graduación alcohólica antes de alcanzar la maduración ideal. Para hacer frente a esta situación, el sector recurre cada vez más a técnicas como la desalcoholización parcial, un procedimiento que permite reducir algunos grados de alcohol sin alterar las características del vino, aunque supone un coste adicional para las bodegas.
Junto a estas soluciones inmediatas, los productores trabajan en medidas de adaptación a largo plazo. Entre ellas destaca la apuesta por variedades de vid más resistentes a la sequía y a las altas temperaturas, especialmente aquellas autóctonas de ciclo largo, que han demostrado una mejor capacidad para soportar condiciones climáticas extremas. Sin embargo, renovar un viñedo requiere importantes inversiones y varios años hasta obtener resultados, por lo que el proceso es lento y cuenta con el respaldo de los programas de la Política Agraria Común (PAC).
La adaptación al cambio climático también pasa por modificar la forma de trabajar el viñedo. Proteger los racimos de una exposición excesiva al sol, aplicar técnicas de viticultura regenerativa y ajustar el momento exacto de la recolección son algunas de las estrategias con las que las bodegas intentan mantener la calidad de sus vinos pese a unas condiciones meteorológicas cada vez más exigentes.
Todo apunta a que estas medidas dejarán de ser excepcionales para convertirse en parte habitual del trabajo en el campo. La vendimia nocturna, el adelanto de la cosecha y la búsqueda de variedades más resistentes reflejan cómo el sector del vino se está transformando para responder a un clima que ya ha cambiado las reglas del cultivo de la vid.
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