Los Ruiz-Picasso llevan a Soria una defensa del arte sin fronteras
Bernard Ruiz-Picasso recuerda emocionado a su madre Christine durante un acto presidido por Felipe VI en el que la familia fue reconocida como ?Valedora del Hispanismo?
El Convento de la Merced de Soria acogió este viernes un reconocimiento con una fuerte carga personal para la familia de Pablo Picasso. Bernard Ruiz-Picasso y Almine Rech Ruiz-Picasso recibieron la distinción de ‘Valedores del Hispanismo’ de la Fundación Duques de Soria en un acto presidido por Felipe VI y marcado por el recuerdo a Christine Ruiz-Picasso, fallecida el pasado abril.
La distinción se concedió también a título póstumo a Christine, madre de Bernard y una de las personas decisivas en la creación del Museo Picasso Málaga.
Bernard Ruiz-Picasso reconoció que este homenaje tenía para él un significado especialmente emotivo. "Para mí es especialmente emotivo que esta distinción se otorgue a título póstumo a mi querida madre", señaló ante los asistentes.
Su intervención estuvo muy ligada al vínculo de la familia con España y, de manera especial, con Málaga, ciudad natal de Pablo Picasso.
Bernard recordó que su madre dedicó buena parte de sus esfuerzos a cumplir uno de los deseos del pintor: que su obra tuviera una presencia permanente en su ciudad de origen.
"Mi madre Christine, fallecida en abril pasado con 97 años, después de haber logrado su sueño, quiso cumplir el deseo de mi abuelo, Pablo Picasso, de estar presente con su obra en la ciudad de Málaga", explicó.
La relación de la familia con España, añadió, va mucho más allá del legado del artista. Bernard Ruiz-Picasso destacó los lazos personales, culturales y afectivos que han mantenido durante años con el país.
Ese vínculo estuvo también detrás de la creación en 2002 de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA), un año antes de la apertura del Museo Picasso Málaga.
"FABA es una fundación española porque así lo quisimos", subrayó.
El español y el arte como puentes
Almine Rech Ruiz-Picasso centró parte de su intervención en la capacidad de la cultura para superar límites geográficos.
Explicó que ella y Bernard procuraron que sus hijos aprendieran español desde pequeños porque consideraban el idioma una parte esencial de sus raíces familiares.
"El español es un lenguaje universal, respaldado por una cultura que se cuenta entre las más relevantes del mundo", afirmó.
Su reflexión dio después un paso más para situar al arte por encima incluso de las lenguas.
"El arte es, sin duda, el lenguaje universal por excelencia. Es el lenguaje de la paz, de esa paz mundial a la que todos debemos aspirar", defendió.
La galerista vinculó esa idea con su actividad profesional y con el trabajo desarrollado junto a Bernard desde FABA para promover la creación artística "en libertad y sin barreras".
El premio a cinco décadas de investigación
El acto celebrado en Soria tuvo un segundo protagonista: PhiloBiblon, proyecto que recibió el II Premio de Hispanismo Internacional Fundación Duques de Soria.
Su investigador principal, Charles B. Faulhaber, recogió el reconocimiento y repasó una trayectoria que sitúa los antecedentes de esta iniciativa hace más de un siglo.
PhiloBiblon es una base de datos dedicada al estudio de los textos medievales escritos en castellano, catalán y galaicoportugués y constituye uno de los proyectos pioneros dentro de las humanidades digitales.
Faulhaber recordó que los trabajos que terminarían desembocando en esta herramienta comenzaron mucho antes de la era informática.
Uno de sus antecedentes fue un proyecto iniciado en 1935 para crear un diccionario del español antiguo. Décadas después se habían acumulado más de 12 millones de fichas de papel, hasta el punto de que los cálculos indicaban que aquel trabajo no concluiría "hasta el año 2400" si mantenía el mismo ritmo.
La informática permitió transformar por completo el proyecto. En 1975 surgió el Dictionary of the Old Spanish Language y posteriormente nació PhiloBiblon, que incorporó el catalán en 1986 y el portugués y el gallego en 1989.
Miles de personas detrás de PhiloBiblon
Más allá de la tecnología, Faulhaber quiso destacar en Soria el componente humano de la investigación.
"La tecnología es importante en las humanidades digitales, pero es más importante aún el factor humano", aseguró.
El investigador recordó que tras PhiloBiblon existe el trabajo acumulado de miles de personas, desde equipos académicos y estudiantes hasta bibliotecarios de más de un millar de bibliotecas repartidas por todo el mundo.
Para Faulhaber, el premio recibido en Soria supone también un impulso para continuar desarrollando una herramienta dedicada a facilitar el conocimiento de las culturas medievales de la península ibérica.
"Es un precioso reconocimiento del valor de PhiloBiblon y para los equipos es un aliciente que nos anima a seguir trabajando", concluyó.








