Bécquer y el verdadero origen del Monte de las Ánimas
El relato nació en un periódico madrileño en 1861. El escritor aseguró haber oído una tradición en Soria, pero la historia que conocemos mezcla lugares reales, creencias populares e imaginación literaria.
El 7 de noviembre de 1861, los lectores del diario madrileño El Contemporáneo encontraron en su cuarta página una historia ambientada en Soria. Se titulaba «El monte de las ánimas» y llevaba la firma de Gustavo Adolfo Bécquer. Habían pasado apenas cinco días desde la festividad de los Difuntos. Aquel relato, publicado entre las informaciones habituales de un periódico, terminaría por convertirse en una de las obras más conocidas de la literatura ligada a nuestra provincia.
Bécquer tenía entonces 25 años. Era periodista, escribía para ganarse la vida y mantenía vínculos personales con Soria, donde residía parte de su familia y de donde procedía su esposa, Casta Esteban, con quien se había casado ese mismo año. El Duero, sus riberas, el paisaje cercano a San Juan de Duero y las historias del pasado ofrecían al escritor un escenario adecuado para los relatos que tanto le interesaban.
La propia introducción explica, al menos en apariencia, cómo nació el cuento. El autor cuenta que el tañido de las campanas en la noche de Difuntos le recordó una tradición escuchada poco antes en Soria. Añade que, incapaz de volver a dormir, decidió escribirla «por pasar el rato». Es una escena sugerente, pero también un recurso literario: Bécquer sabía preparar al lector antes de llevarlo de la realidad cotidiana a lo sobrenatural.

Esa intención ayuda a comprender por qué publicó la historia precisamente entonces. Joan Estruch Tobella, estudioso de sus leyendas, señala que Bécquer adaptaba estos relatos al público y al calendario de los periódicos. Una narración de muertos que regresan de noche resultaba especialmente apropiada para los primeros días de noviembre. No hace falta imaginar un encargo concreto, del que no hay prueba: la coincidencia con las fechas de Difuntos y su actividad periodística ofrecen una explicación fundada.
La trama es conocida. Alonso cuenta a su prima Beatriz que, siglos atrás, los templarios y los nobles de Soria se enfrentaron por el derecho a cazar en un monte. Los muertos quedaron allí y, cada noche de Difuntos, sus almas regresarían en una cacería fantástica. Después, Beatriz empuja a Alonso a recuperar una cinta azul perdida en ese lugar. Lo que sucede durante la noche convierte el orgullo, el miedo y el amor en una tragedia.
Pero ¿existía realmente esa leyenda antes de Bécquer? Aquí comienza la parte menos segura de la historia. El escritor afirmó haberla oído en Soria, aunque no identificó a quien se la contó y no se ha acreditado una versión anterior que recoja íntegramente la lucha, los personajes y el desenlace tal como aparecen en su obra. Por eso no sería riguroso presentarla como una tradición local demostrada ni afirmar, en sentido contrario, que todo surgió sin ninguna inspiración popular.
Había, eso sí, materiales muy sorianos a los que recurrir. Un estudio histórico divulgado en Elige Soria recuerda que el monte estuvo vinculado a la Cofradía de las Ánimas, que destinaba sus recursos a misas y servicios funerarios. También existía una tradición que relacionaba a los templarios con San Polo. Sin embargo, el monasterio de San Juan de Duero, tan presente en el imaginario del relato, perteneció a los hospitalarios de San Juan y no a la Orden del Temple. La geografía era auténtica; la historia narrada no puede tomarse como una crónica medieval.

A ello se suma un motivo que atraviesa el folclore europeo: la cacería de espectros, llamada a veces Caza Salvaje. El relato pudo alimentarse de esas creencias y transformarlas en una creación personal. La fuerza de Bécquer estuvo en hacer que lo imposible pareciera próximo: bastaban el viento, las campanas, el silencio de una habitación y una cinta manchada de sangre.
Tampoco conocemos con certeza la reacción inmediata de quienes leyeron el texto en 1861. No se han localizado en las fuentes consultadas reseñas o testimonios de lectores que permitan afirmar que causó sensación aquel día. Sí sabemos que sus leyendas volvieron a publicarse en la prensa en 1866 y que, tras su muerte en 1870, sus amigos reunieron sus obras en 1871. Su reconocimiento fue creciendo con el tiempo.
Quizá esa sea la mejor explicación de su permanencia. Bécquer no se limitó a conservar una historia que alguien pudo contarle: dio forma literaria a los temores, nombres y paisajes de Soria. Hoy resulta difícil separar el monte real del imaginado, y cada Noche de Ánimas la ciudad vuelve a escuchar un relato que nació en las páginas de un periódico hace 165 años.
Bibliografía consultada:
- Bécquer, Gustavo Adolfo. «El monte de las ánimas» (texto íntegro en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, edición digital).
- Proyecto Descubre Leyendas, «El monte de las ánimas»: ficha bibliográfica de El Contemporáneo, 7-XI-1861, n.º 269, p. 4.
- Estruch Tobella, Joan. «Transgresión y fantasía en las leyendas de Bécquer». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- Elige Soria. «El Más Allá en Soria: El Monte de las Ánimas, leyenda becqueriana».
- Elige Soria. «El Más Allá en Soria: La caza infernal de Beatriz…».
- Sádaba, Soraya. «Biografía de Gustavo Adolfo Bécquer». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Bibliografía consultada:
- Bécquer, Gustavo Adolfo. «El monte de las ánimas» (texto íntegro en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, edición digital).
- Proyecto Descubre Leyendas, «El monte de las ánimas»: ficha bibliográfica de El Contemporáneo, 7-XI-1861, n.º 269, p. 4.
- Estruch Tobella, Joan. «Transgresión y fantasía en las leyendas de Bécquer». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- Elige Soria. «El Más Allá en Soria: El Monte de las Ánimas, leyenda becqueriana».
- Elige Soria. «El Más Allá en Soria: La caza infernal de Beatriz…».
- Sádaba, Soraya. «Biografía de Gustavo Adolfo Bécquer». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.








