Juan Muñoz, ficciones
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Juan Muñoz, ficciones

Juan Muñoz

Juan Muñoz era un artista  y para él la cultura era un valor supremo. Me lo imagino esta mañana soleada del mes de octubre paseando por las salas de El Patio Herreriano y asintiendo con la cabeza cuando se queda parado en la puerta de la Capilla de los Condes de Fuensaldaña y mira las tres figuras que forman Conversation Piece. Es preciso recordarlo: la palabra, el diálogo, la búsqueda de la racionalidad frente a lo superfluo es un asunto que nos compete a todos.

 

La obra de Juan Muñoz te transporta a deleitarte a esa belleza que el tiempo va salpicando. Es fundamentalmente la visión de un artista inconformista  que quiere dejar testimonio de su existencia en este mundo desigual. El legado de JM ha dejado huella porque sigue vivo, solo hay que pasarse por El Patio Herreriano para comprobarlo.    

 

Son muchas las emociones que esta exposición de Juan Muñoz pone en juego. En su precioso ensayo Nupcias, Camus califica a los pintores como exclusivos “novelistas del cuerpo” y resalta  como estos nos proporcionaban  “la doble verdad del cuerpo  y del instante en el espectáculo de la belleza". Mirando las obras de Juan Muñoz se mezcla el placer con los rostros llorosos que llegan a alcanzar la grandeza mineral de un paisaje.

 

Porque la obra de Juan Muñoz que se puede  disfrutar ahora  a un paso de tu casa es como una “plegaria” una oración en que los cuerpos salen a tu encuentro donde menos te lo esperas y fijan en tu memoria ese instante revelador y como diría Balthus, una ética sobre cualquier moral, esa locura del día, la actitud, en fin, del arte.

 

Borges, aquí en Juan Muñoz hay mucho de Borges, decía que cuando te miras en el espejo no sabes cómo es tu cara. Es muy exacto cuando te paras a mirar las figuras de la exposición que el artista no sabía que sentirían los visitantes cuando miraran Pieza escuchando la pared o Del borrar o cuando entrara en la Sala 8.

 

La obra de Juan Muñoz es exactamente lo que era él aunque como nos pasa a todos no supiera exactamente cómo  era. Su obra se acerca a la experiencia de nuestro tiempo. Era un rebelde que seduce  a la sociedad  de ahora e imagino que la que venga dentro de 100 años porque su obra está llena de imaginación, de vida vivida y de un acumulación de secretos que el visitante tiene que descubrir por su cuenta.

 

El Patio Herreriano,  con su director a la cabeza,  Javier Hontoria,  está ahora mismo “en primera línea de playa” lo ha convertido en poco tiempo   en un trozo de vida en el corazón de Valladolid. Eso es el arte que diría Calvo Serraller.

 

Para Susana, con todo mi afecto.