Los grupos de teatro de la ONCE: trabajo, ilusión y aprendizaje en los escenarios
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Los grupos de teatro de la ONCE: trabajo, ilusión y aprendizaje en los escenarios

Bambalinas, en Valladolid, y El Lazarillo de Tormes, en Salamanca, son los dos grupos de teatro de la ONCE en Castilla y León, con años de historia a las espaldas y una pasión que ilumina

Escena de 'La casa de Bernarda Alba' del grupo de teatro Bambalinas. ONCE

"Duerme mi niño, duerme. Duérmete, mi alma. Duérmete, lucerito de la mañana. Nanananitanana, duérmete lucerito de la mañana". Rosalía canta al otro lado del teléfono. A un lado y al otro de la línea se sienten la alegría y la pena. Rosalía ha vuelto a cantar esta nana que interpretaba en la piel de la abuela María Josefa en una de las escenas de 'La casa de Bernarda Alba', obra de Fedérico García Lorca, junto a sus compañeros del grupo de teatro Bambalinas, de la ONCE.

 

"Hace tanto tiempo que no la cantaba... Me emociono cuando lo hago y más en esta época en la que estoy bastante sensible", explica la actriz, "se echa mucho en falta". Se refiere al teatro, a los ensayos, a sus compañeros, a los textos, al escenario, a los aplausos por un trabajo bien hecho, a todo aquello que anhela y que le daba el formar parte de este grupo de teatro compuesto por una decena de personas ciegas o con discapacidad visual. 

 

Cuando el coronavirus lo paró todo en marzo, separó a Rosalía Renedo de la que es una parte "fundamental" de su vida. Lleva 32 de sus 82 años aferrada a este arte que, asegura, le ha ayudado a "despertar" a "quitarse miedos", y con la canción que inicia este texto protagonizaba una de las escenas más emocionantes de la obra de Lorca, la última que el grupo representó antes de la llegada de la pandemia, con la que tenían cerrado todo el año en distintas salas de España.

 

"Me afilié a la ONCE unos años antes de perder la vista totalmente y entré en el grupo de teatro. Siempre me había gustado, de más joven, ya casada, tuve un proyecto con compañeras para hacer una obra, pero entonces los maridos se oponían a que tuvieras esa afición y que estuvieras fuera de casa. Eso me detuvo entonces, pero ya en la ONCE volví a sentir esa necesidad. Es una forma de explayarme, de tener más libertad", rememora Rosalía en una conversación con Tribuna.

 

   
Rosalía Renedo. CEDIDA

 

 

Para ella, los grupos de teatro, que la organización apoya en una veintena de provincias de España, son una de las actividades "más importantes". "Te ayudan a relacionarte, a ser menos tímida. Es increíble que yo haya sido capaz de hablar en un escenario, de moverme por él, de transmitir lo que siente mi personaje", subraya. Esta afición, en su caso, hizo que reaccionara, que se alejará de aquella actitud "uraña" en la que en un primer momento se había sumergido por su ceguera.

 

Esta afición, que para ella es más una profesión, la ha llevado junto a Bambalinas a pisar escenarios de toda España y a enfrentar esos "problemas" que una persona con discapacidad visual se encuentra en sitios nuevos. Antes de la pandemia, la "marquesina", una sala de la sede de la ONCE en Valladolid, acogía los ensayos de este grupo bajo la dirección de Félix Fradejas. A la cita, se llegaba con el guión bien aprendido, a través de la lectura para quien tiene "restos" -de visión- o del audio. "Ahora ya tengo MP3, antes lo aprendía con casetes", rememora Rosalía.

 

Ahora, el Covid ha hecho que los ensayos se trasladen a los chats de WhatsApp o las reuniones a través de Zoom. La decena de actores que forman el grupo manejan los dispositivos con el apoyo de la tiflotecnología y no pierden el hilo mientras preparan su próxima puesta en escena. Esta vez será 'Luces de Bohemia', de Valle-Inclán, un proyecto en el que, como cuenta Rosalía, cada uno tendrá que interpretar a tres o cuatro personajes.

 

"Ahora estamos así, pero le ponemos intención y saldremos a por todas", destaca, si bien lamenta que no hayan podido realizar más funciones de la obra de Lorca, que, además, presentaron en una gala de homenaje por su 75 aniversario -son el grupo de la ONCE más longevo de España- en diciembre de 2019 en un Teatro Zorrilla "a rebosar". "Nos aplaudieron a degüello, la trabajamos mucho, los compañeros lo hace muy bien, el director estuvo al pie del cañón... Tenemos que sacarle más provecho". En aquella cita, la sociedad castellano y leonesa reconocía la indispensable labor del grupo, del teatro y a Rosalía y a uno de su compañero Carlos Fernández por las trés décadas de compromiso con el conjunto.

 

DESCUBRIMIENTO PERSONAL
 

En aquel homenaje estuvo presente el director de Bambalinas, Félix Fradejas, quien tomó el mandó de la compañía hace unos ocho años con el objetivo de dar a los componentes "nociones de teatro", pero también "conceptos de una índole particular sobre la vida". "El teatro ayuda mucho a las personas ciegas por la parte de descubrimiento personal que tiene", reivindica.

 

En la actualidad el grupo está compuesto por actores que superan los 40 años, cinco de ellos invidentes y otros con diferentes grados de discapacidad visual. Buscan gente joven y personas externas que puedan a hacer más integradora la actividad, pero, como lamenta el director, es "complicado" por las rutinas.

 

Fradejas dirige otros grupos y asegura que trabaja exactamente igual con Bambalinas que con otros actores. "Evidentemente, surgen diferencias, sobre todo a la hora de colocar en el espacio, configurar gestos o acciones. Tengo que ser consciente de esas circunstancias. Por ejemplo, a las personas ciegas de nacimiento les cuesta más producir los gestos sociales, no los tienen asumidos, pero todo es explicarlo y coreografiarlo", apunta. Y es que, para el director es importante aplicar las mismas pautas que con otros actores aunque el proceso pueda ser a veces más "laborioso".

 

Una de las apuestas con su llegada a la dirección del grupo fue marcar retos, sobre todo en lo que se refiere a nuevas técnicas, habilidades y lenguajes que ayudan a entregarse en el escenario con obras como las antes mencionadas o 'Esperando a Godot', una obra de teatro surrealista. "Es más interesante que hacer algo costumbrista, aunque también lo hacemos", incide.

 

Bambalinas es uno de la veintena de grupos que se reparten por toda España y de los dos que hay en Castilla y León, pues en Salamanca radica el grupo El Lazarillo de Tormes, que comenzó su andadura en los años 90. Mientras, en el resto de provincias de la Comunidad se plantean talleres de teatro o música de la mano de la entidad. "Cuanta más gente entré en estos grupos y más realidades haya, mejor. Es una forma de quitarse prejuicios. Me gustaría que todos vieran de lo que son capaces", señala Fradejas.

 

Lo mismo apunta Rosalía, quien piensa aguantar en el grupo "hasta que pueda". "Hasta que el cuerpo aguante, ilusión no me falta. El teatro es para mí media vida", reitera. Sabe que cuando lo permitan volverá a los ensayos, el grupo se subirá otra vez a las tablas. En esa espera para volver a quedar marcada por sus personajes, se cuida en casa, imagina ese ansiado regreso y ánima cualquiera a unirse a los nervios, el trabajo y la ilusión que vive junto a sus compañeros entre bambalinas. 

 

"No es vanidad, pero siento que es un trabajo costoso, hay que controlarnos, es muy difícil. La gente se pregunta que cómo somos capaces. Y es que llegamos muy bien a lo profundo de ellos, nos enorgullece", reconoce, "yo no quiero sentirme mayor, necesito el teatro, la ilusión de salir a escena, de inculcar a la gente que vaya a los auditorios, de comunicarme. La gente siente lo que decimos. Aunque no vemos, notamos que el público está en silencio y no se pierde una palabra. En ese momento, sabes que todo el trabajo merece la pena". 

 

 

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