¿Tu promotora inmobiliaria necesita financiación? Conoce cómo financiar tu promotora
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¿Tu promotora inmobiliaria necesita financiación? Conoce cómo financiar tu promotora

Un hombre mira un cartel en un inmobiliaria. ICAL

Te explicamos las claves de este campo.

El sector inmobiliario siempre ha tenido mucha raigambre en la sociedad española. Al fin y al cabo, todo el mundo necesita un lugar en el que vivir y un espacio donde crear un hogar y desarrollar la vida personal y familiar.

 

El ladrillo sigue siendo, a día de hoy, una buena inversión en España. Así lo entiende una gran parte de la ciudadanía que prefiere invertir los ahorros en comprar algún bien inmueble antes que meter el dinero en fondos de inversión y productos del mercado de valores que, aunque pueden tener una rentabilidad alta, también conllevan un riesgo elevado. Además, exigen ciertos conocimientos sobre el funcionamiento del mercado y el estado en el que se encuentra.

 

La función de las promotoras inmobiliarias

Una promotora inmobiliaria es una empresa que se dedica a fomentar la construcción de inmuebles. Es la encargada de que la obra salga adelante y coordina el proyecto con el fin de que llegue a buen puerto y, desde luego, es quien pone el dinero necesario para que se haga realidad.

 

Entre las funciones de la promotora se encuentra encontrar un solar donde construir; comprarlo; gestionar toda la burocracia que se exige para levantar un proyecto inmobiliario: licencias, autorizaciones y redacción del libro del edificio; buscar una constructora que pueda afrontar la obra, y asumir la responsabilidad civil de los posibles defectos durante un tiempo concreto.

 

La constructora es la empresa que se encarga de levantar los edificios, y la comercializadora de encontrar compradores.

 

Cómo financiar una promotora inmobiliaria

Construir viviendas y oficinas supone un fuerte desembolso económico que alguien tiene que afrontar. Esos gastos incluyen la compra del solar en el que se va a edificar, el coste de la obra —materiales y coste humano— y una serie de gastos adicionales que surgen de la gestión del proyecto.

 

Bien es cierto que tras la inversión puede ofrecer suculentas ganancias, pero, a priori, exige disponer de un fuerte capital o de la capacidad para reunirlo.

 

Estas son las principales alternativas existentes para conseguir la financiación:

 

  • Préstamo promotor: es un tipo de préstamo especialmente diseñado para que las promotoras inmobiliarias consigan el dinero necesario para iniciar, desarrollar o finalizar una construcción. El préstamo promotor, al estar pensado para este tipo de actividades, ofrece todo tipo de facilidades para que las promotoras puedan completar sus proyectos sin grandes preocupaciones adicionales, al margen de todas las que de por sí generan este tipo de obras.

  • Crowdfunding inmobiliario: la economía colaborativa ya es una realidad dentro del sector inmobiliario. Un grupo de varias personas o sociedades pueden hacer «pequeñas» inversiones con la esperanza de obtener en el futuro una determinada rentabilidad.

  • Entidades bancarias: la vía más habitual es recurrir a los bancos y demás entidades financieras, que son los encargados de hacer que fluya el dinero o de cortar el grifo. El principal problema que plantean es que suelen tener unas condiciones demasiado estrictas como puede ser la obligatoriedad de contratar ciertos productos bancarios, lo que puede llegar a ser un auténtico incordio para la promotora. Es un tipo de financiación que cada año está menos solicitado, en detrimento de las otras opciones.

  • Fondos de inversión: a esta alternativa suelen acudir ciertas promotoras que necesitan financiación para las fases iniciales del proyecto, ya que los fondos de inversión sí conceden el dinero al comienzo —algo que, por riesgo, no suelen conceder las entidades bancarias—.

 

Está claro que levantar un proyecto inmobiliario no es una tarea sencilla, sobre todo por el dinero que hay que poner sobre el terreno, por eso mismo es importante que pensar cuál puede ser la forma de financiación que mejor se adapte a las necesidades de una promotora.