Una sentencia reconoce por primera vez que los 'riders' de Glovo en Salamanca son trabajadores de la empresa
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Una sentencia reconoce por primera vez que los 'riders' de Glovo en Salamanca son trabajadores de la empresa

El despacho salmantino Simón-Moretón consigue la primera sentencia de Castilla y León que reconoce que los 'riders' de Glovo son empleados de la empresa y abre la vía a sus derechos.

Los 'riders' de Glovo en Salamanca son trabajadores de la empresa. Así lo constata una resolución judicial, pionera en Castilla y León y una de las primeras en España, que aclara la relación laboral entre la empresa que gestiona la aplicación de reparto y los trabajadores que hacen las entregas. Una sentencia que cambia la situación laboral de decenas de repartidores de esta firma, y que se podría hacer extensiva a otras similares, llenando de razón a los trabajadores en sus reclamaciones para conseguir condiciones de trabajo dignas.

 

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha estimado en una sentencia que la relación entre la empresa Glovo y uno de sus repartidores es laboral y por cuenta ajena, es decir, declara que los trabajadores de la citada sociedad son “falsos autónomos”, contradiciendo lo anteriormente dictado por el Juzgado de lo Social número 1 de Salamanca en fallo del pasado mes de junio. Esta victoria judicial es obra del despacho salmantino Simón-Moretón, que ha logrado en Salamanca una de las primeras sentencias favorables a los trabajadores de Glovo en España, y la primera en Castilla y León.

 

Integrantes del despacho de abogados Simón Moretón de Salamanca.

 

La clave de la resolución reside en la evidente organización empresarial que forman la empresa Glovo y los repartidores, lo que abre la vía a futuras reclamaciones por parte de los 'riders', que desde el 'boom' de este tipo de aplicaciones llevan tiempo reclamando condiciones dignas de trabajo. En su fallo, el TSJCyL constata que la decisión de los repartidores de darse de alta como autónomos y coger una bicicleta para repartir pedidos no es una iniciativa en la que la empresa no tenga nada que ver, y que el elemento decisivo de esa relación laboral es la aplicación informática propiedad de esta la sociedad GLOVO APP 23, S.L..

 

Para llegar a esta resolución el TSJ ha considerado que la organización empresarial básica, como elemento productivo, en la actividad económica que de este tipo de trabajadores no hay que contemplarla en el hecho de que una determinada persona que decida darse de alta en el régimen de trabajadores autónomos y coger una bicicleta para repartir pedidos. Al contrario, el elemento determinante y sustancial de la empresa Glovo es la plataforma que mediante la creación y puesta en funcionamiento de una aplicación informática permite que la actividad económica sea rentable en términos económicos.

 

El TSJ entiende que debe primar la existencia de una organización empresarial, conformada por la aplicación informática en la que el repartidor se incardina para prestar sus servicios profesionales.

 

También se indica en la sentencia, a juicio de esa Sala, el hecho de que los repartidores se encuentren localizados mediante un dispositivo geolocalizador GPS, y este es un hecho transcendente que no hace más que demostrar la relación laboral de Glovo con sus repartidores, que a pesar de la amplia libertad horaria que gozan, sin embargo, están incardinados en una estructura empresarial más amplia de la que son trabajadores por cuenta ajena.

 

Reclamaciones y fraude a la Seguridad Social

El pasado verano se produjeron varias denuncias públicas y judiciales sobre la situación de los trabajadores de Glovo en Salamanca, al calor de la situación estatal. Una sentencia en mayo de 2019 ante la Seguridad Social ya condenó a otra plataforma, Deliveroo, reconociendo que los cerca de 500 repartidores demandantes en Madrid estaban sujetos a una relación laboral con la compañía en que prestaron sus servicios. El informe de Inspección de Trabajo determinaba que estos repartidores estaban bajo una "falsa apariencia" de autónomos por cuenta propia para "encubrir" una relación laboral ordinaria con la compañía.

 

A partir de esas denuncias, y ahora con la base jurídica de esta sentencia, TRIBUNA ha podido saber que la empresa ha empezado a dar altas al ser requerida de oficio por la Seguridad Social ya que los llamados falsos autónomos constituyen un fraude.