Albares advierte: "Europa pagará el precio con energía más cara y una posible ola masiva de refugiados"

Señala que un conflicto en un país de casi 100 millones de habitantes puede provocar una crisis migratoria sin precedentes

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Albares advierte: "Europa pagará el precio con energía más cara y una posible ola masiva de refugiados"
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

La guerra en Irán podría tener consecuencias especialmente graves para Europa. Así lo ha advertido el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien considera que el conflicto puede traducirse en un fuerte encarecimiento del coste de la vida y en una crisis migratoria de gran magnitud en el continente.

En una entrevista publicada este domingo en El País, el jefe de la diplomacia española ha sido contundente al señalar que Europa afronta riesgos directos derivados de una guerra que, según denuncia, se ha iniciado sin contar con sus aliados. "Está en juego el alza del coste de la vida y la llegada masiva y descontrolada de refugiados desesperados", advierte el ministro.

Albares ha subrayado que el conflicto no solo tiene implicaciones militares, sino también económicas y sociales para los países europeos.

Por un lado, alerta de que la tensión en Oriente Medio puede disparar los precios de la energía, lo que terminaría afectando al bolsillo de los ciudadanos europeos. Por otro, pone el foco en el posible movimiento de población que podría desencadenar la guerra. Para explicar el alcance del riesgo, el ministro recuerda la crisis migratoria provocada por la guerra de Siria en 2015, cuando alrededor de un millón de refugiados llegaron a Europa.

Sin embargo, advierte de que el escenario actual podría ser mucho mayor. "Estamos hablando de un país como Irán, con casi cien millones de habitantes. Podríamos estar ante un movimiento de población mucho mayor que el de Siria", ha señalado.

El titular de Exteriores ha reiterado la postura del Gobierno español contraria a la intervención militar y ha insistido en que la guerra supone una "violación flagrante del derecho internacional".

Además, ha defendido el derecho de España a mantener esta posición pese a la presión internacional. En este sentido, ha reiterado la negativa del Ejecutivo a permitir que Estados Unidos utilice las bases militares de la OTAN en territorio español para operaciones relacionadas con el conflicto.

Albares considera que el ataque se ha producido de manera unilateral y sin informar adecuadamente a los socios internacionales.

"Nada justifica una guerra unilateral sin informar a socios y aliados", ha recalcado, al tiempo que ha reclamado una desescalada inmediata y el regreso a la negociación diplomática.

El ministro también ha señalado que la OTAN no comunicó a los países aliados que Irán estuviera cerca de obtener armas nucleares, algo que, en su opinión, debilita el argumento utilizado para justificar la intervención.

En paralelo, ha pedido que la Unión Europea adopte una postura más firme ante la crisis internacional. "Europa necesita una voz más clara y más contundente", ha defendido.

Choque político con Feijóo

Las declaraciones del ministro también han tenido un fuerte componente político interno. Albares ha criticado las palabras del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, que había señalado que antes de hablar de derecho internacional hay que respetar los derechos humanos.

Para el ministro, esa afirmación demuestra un error conceptual. "Los derechos humanos forman parte del derecho internacional, son la misma cosa", ha afirmado.

Además, ha acusado al líder popular de situarse en una posición favorable a la intervención militar. Según Albares, Feijóo "se siente cómodo siendo el líder del partido de la guerra", en referencia al apoyo que el Gobierno de José María Aznar dio a la invasión de Irak en 2003.

En medio de la creciente tensión, el Gobierno español ha decidido evacuar la embajada en Irán por motivos de seguridad, una operación que se llevó a cabo este sábado.

Albares ha explicado que "no se daban las condiciones mínimas de seguridad" para mantener al personal diplomático en el país. No obstante, el ministro ha garantizado que España continuará trabajando para facilitar la salida de ciudadanos españoles que todavía se encuentren en territorio iraní. Mientras la situación internacional sigue deteriorándose, el Gobierno insiste en que la única salida viable pasa por la diplomacia, advirtiendo de que una escalada prolongada podría tener consecuencias globales difíciles de controlar.

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