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La Virgen de Inodejo reúne este domingo una tradición compartida por más de 30 pueblos
La romería de La Trinidad recupera una de las celebraciones religiosas y populares más arraigadas de la provincia, marcada por siglos de historia, leyendas y sentimiento compartido entre municipios de la comarca
La Romería de la Virgen de Inodejo volverá a congregar este domingo, 31 de mayo, a vecinos y peregrinos en una de las celebraciones más antiguas y simbólicas de la provincia. El santuario, situado en plena sierra de Inodejo, en el término de Las Fraguas, volverá a convertirse en punto de encuentro para centenares de personas procedentes de distintos municipios unidos históricamente por la conocida como Concordia de Inodejo.
La cita, que se celebra tradicionalmente el Domingo de la Santísima Trinidad, mantiene viva una tradición religiosa y social que ha sobrevivido al paso de los siglos. El santuario se encuentra aislado en plena sierra, a unos cinco kilómetros de Las Fraguas, circunstancia que ha contribuido a reforzar el carácter especial y casi simbólico del lugar.
La historia de Inodejo mezcla documentos históricos con leyendas transmitidas de generación en generación. La tradición popular sitúa el origen del culto en la aparición de la Virgen a un pastor de Las Fraguas que había perdido la movilidad o el uso de su mano derecha. Según el relato, la Virgen le pidió que utilizara el brazo y el pastor recuperó milagrosamente la movilidad perdida. La noticia se extendió rápidamente por los pueblos cercanos y comenzó una devoción que todavía permanece viva.
La propia leyenda explica también el origen del nombre de Inodejo. Cuando distintas localidades pretendían llevarse la imagen para custodiarla, la respuesta habría sido: "¿Y si no dejo?", expresión que con el tiempo habría derivado en el nombre actual.
Más allá de la tradición oral, existen referencias históricas que sitúan el origen del enclave siglos atrás. Un documento de 1621 menciona que las religiosas del convento de Santa Clara de Soria estuvieron inicialmente asentadas en Inodejo, lo que indicaría que el lugar ya era un espacio de culto importante antes del siglo XIII. El santuario actual data aproximadamente del año 1600.
Uno de los elementos más singulares es la propia imagen venerada. La talla representa una Virgen lactante, una iconografía poco frecuente en España, en la que María aparece amamantando al Niño Jesús y cuya antigüedad podría remontarse a la Edad Media.
La romería mantiene además el espíritu de la Concordia de Inodejo, una unión histórica entre pueblos que comparten la conservación y la tradición vinculada al santuario. Entre las localidades vinculadas aparecen Las Fraguas, Quintana Redonda, Tardelcuende, Villaciervos, Villaciervitos, Nafría la Llana, Escobosa de Calatañazor, Monasterio, Nódalo, La Muela, Osona, Osonilla, Carbonera de Frentes o Calatañazor, entre otras.
Además de la dimensión religiosa, la jornada mantiene una fuerte carga social y emocional. Familias y vecinos vuelven a encontrarse alrededor de una celebración que conserva costumbres centenarias y que continúa siendo uno de los grandes símbolos de identidad compartida de buena parte de la comarca soriana.
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