San Pedro Manrique vuelve a caminar sobre el fuego

El Paso del Fuego reúne a 23 pasadores y más de 2.400 espectadores en el recinto de la Virgen de la Peña

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San Pedro Manrique vuelve a caminar sobre el fuego
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
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San Pedro Manrique volvió a convertir la noche de San Juan en uno de los grandes símbolos de la provincia de Soria. Un total de 23 pasadores atravesaron descalzos la alfombra de ascuas del Paso del Fuego ante más de 2.400 espectadores, que llenaron por completo el recinto de la Virgen de la Peña para presenciar una de las tradiciones más singulares de España.

El rito más emblemático de Tierras Altas, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, mantuvo intacta su fuerza en la noche más corta del año. La celebración volvió a unir tradición, identidad local y expectación turística en torno a una ceremonia centenaria vinculada a la noche de San Juan y a las raíces más antiguas de la comarca.

Entre los participantes figuraron dos pasadores noveles, que afrontaron por primera vez el recorrido sobre las ascuas. Su presencia reforzó el carácter generacional de una tradición que se transmite dentro de las familias y que cada año atrae a visitantes de distintos puntos de España y también del extranjero.

Como marca la costumbre, las móndidas, protagonistas de las fiestas sampedranas, fueron portadas por tres vecinos de San Pedro Manrique con los que guardan vinculación familiar. Tras ellas, el resto de pasadores inició el recorrido descalzo sobre el lecho de fuego ante un anfiteatro completamente abarrotado.

Los pasadores cruzaron la alfombra de ascuas con paso firme, corto y decidido. Antes de iniciar el recorrido, impregnaron sus pies en arena y cumplieron con el gesto simbólico de realizar una promesa, uno de los elementos que forman parte del sentido íntimo y tradicional del rito.

La edición de este año estuvo marcada también por una temperatura cercana a los 24 grados, una noche especialmente cálida para la comarca de Tierras Altas, donde las temperaturas nocturnas a finales de junio suelen ser más suaves. El ambiente acompañó desde las horas previas al encendido de la hoguera hasta el momento central del paso sobre las ascuas.

La preparación del fuego comenzó a las 21.00 horas con el encendido de una hoguera alimentada por 1.500 kilos de leña de roble procedente de las dehesas de San Pedro Manrique. A partir de ese momento, el protagonismo pasó a los hurgoneros, encargados de remover, extender y varear las brasas hasta conseguir una superficie compacta y uniforme.

El trabajo de los hurgoneros permitió formar una alfombra de unos tres metros de longitud y 15 centímetros de espesor, que llegó a alcanzar los 800 grados centígrados. Sobre ese lecho incandescente, San Pedro Manrique volvió a demostrar por qué el Paso del Fuego es una de las señas de identidad más potentes del calendario festivo soriano.

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