Agerpix desarrolla un perro robótico para anticipar las cosechas
La empresa soriana incorpora sensores e inteligencia artificial a un robot para analizar la fruta, prever su recolección y ayudar a los agricultores a planificar las ventas
Un perro robótico capaz de recorrer una plantación, analizar los frutos y anticipar el momento de la cosecha. Es la tecnología en la que trabaja Agerpix Technologies, empresa con sede en Golmayo (Soria), para que los productores dispongan de información sobre la calidad y la evolución de sus cultivos antes de la recolección.
Aunque el dispositivo puede levantarse, dar la pata o realizar gestos llamativos, su verdadera utilidad está en los sensores y sistemas de inteligencia artificial que la compañía incorpora a un robot comercial. Con ellos pretende medir el calibre, el color y el grado de maduración de la fruta, así como detectar posibles incidencias en las explotaciones.
El director ejecutivo de Agerpix, David Francés, explicó a Ical que la empresa añade al equipo los sensores necesarios y la autonomía para moverse por la finca sin un guiado permanente. "Lo importante es la información que puedes adquirir y cómo la puedes analizar para tomar decisiones", señaló.
Prever la vendimia antes de recoger la uva
El desarrollo se enmarca en el proyecto PreVid, en el que participan también Moyca Grapes, el Centro Tecnológico Tecnova y Codesian Software Tech. Su objetivo es combinar las mediciones obtenidas sobre las uvas con información meteorológica para anticipar cuándo estarán listas para su recolección y qué calidad tendrán.
Agerpix aspira a lograr una precisión superior al 95 % en las previsiones y a ofrecer estimaciones con un mes o mes y medio de antelación. Se trata de una meta del proyecto, todavía en desarrollo, y no de un resultado ya alcanzado. La fiabilidad de las predicciones mejoraría conforme se acerque la fecha de la cosecha.
Los datos recogidos por el robot se enviarían a la nube, donde se combinarían con registros del tiempo pasado y previsiones meteorológicas para los quince días siguientes. Las nuevas mediciones permitirían reajustar los cálculos cuando se produzcan cambios, como una granizada o un episodio de calor intenso.
Francés recordó que la fruta puede venderse dos o tres meses antes de recolectarse. Por eso, conocer de antemano su evolución ayudaría a los agricultores a negociar los compromisos comerciales, organizar entregas y reducir la incertidumbre sobre la producción.

Mediciones automáticas, incluso de noche
El proyecto, que llevaba alrededor de cuatro meses de trabajo cuando fue presentado, se encontraba en una fase inicial. La intención es que el robot repita recorridos por puntos concretos de la explotación sin necesidad de que una persona acuda cada vez a realizar las mediciones, incluso en horario nocturno.
"No buscamos tanto el ahorro en mano de obra", puntualizó Francés. La prioridad de la empresa es mejorar la productividad y la calidad del producto mediante una toma de datos más frecuente. El precio del sistema todavía no está definido y deberá ajustarse a lo que pueda asumir el agricultor.
La compañía estudia el uso de esta tecnología en uva de mesa, arándanos, invernaderos y otros cultivos hortofrutícolas, y trabaja en modelos aplicables a productos como el tomate.
De las fincas a los almacenes
Además de las soluciones para el campo, Agerpix desarrolla herramientas destinadas a almacenes y centros de preparación y envasado de fruta. Entre ellas figuran sistemas de visión artificial, automatización de pedidos y control de existencias mediante identificación por radiofrecuencia (RFID).
La empresa cuenta con una plantilla de unas 18 personas, una filial con personal propio en Perú y actividad comercial en Chile y Argentina. Desde su sede soriana busca ampliar la aplicación de sus tecnologías dentro del sector agroalimentario.
El principal reto del perro robótico no será, por tanto, saludar con la pata, sino proporcionar datos útiles para que los agricultores conozcan mejor la cosecha antes de recogerla.








