El neerlandés vence en Lusail, recorta diferencias a Norris y Sainz se sube a un valioso podio
Verstappen resucita el mundial y McLaren se hunde en la estrategia
El neerlandés vence en Lusail, recorta diferencias a Norris y Sainz se sube a un valioso podio
Max Verstappen dio un golpe de autoridad en Catar y convirtió un campeonato que parecía definido en un nuevo campo de batalla. El piloto de Red Bull aprovechó una carrera caótica en Lusail para imponerse y reducir al mínimo la ventaja de Lando Norris, que sigue al frente del mundial con 408 puntos, pero ahora con el neerlandés a solo 12 (396) y con Oscar Piastri a 16 (392). El otro gran beneficiado fue Carlos Sainz, que con una estrategia impecable terminó tercero y devolvió a Williams a un podio clave en sus aspiraciones finales.
La prueba comenzó con Oscar Piastri cumpliendo el guion: salida limpia y control desde la pole. Verstappen, desde la segunda línea, superó a Norris en la arrancada, dejando al británico a contrapié desde el primer giro. Mientras tanto, Antonelli, Sainz y Alonso progresaban a costa de un Russell descolocado en la vuelta inicial.
El punto de inflexión llegó en la vuelta 7. Un toque entre Nico Hülkenberg y Pierre Gasly obligó a desplegar el safety car, y ahí Red Bull se movió mejor. Todos pasaron por boxes salvo McLaren y Esteban Ocon. La decisión dejó a Piastri y Norris en cabeza, sí, pero con neumáticos más castigados, algo especialmente delicado en Lusail, un trazado que maltrata las ruedas delanteras. Sainz emergió entonces en cuarta posición y Verstappen olió sangre. A partir de ese momento, la carrera se transformó en un tablero táctico.
Cuando McLaren abrió la ventana de paradas, lo hizo tarde y bajo presión. Piastri pasó primero por boxes, logrando mantenerse por delante de Fernando Alonso. Norris siguió el mismo camino al giro siguiente, también salvando la posición con el asturiano por milímetros. El escenario se redefinió: Verstappen tomó el liderato, Sainz se ubicó segundo y Antonelli mantenía la tercera plaza antes de ceder terreno frente a los monoplazas papaya.
La situación se tensó aún más a mitad de carrera. Mientras Piastri y Norris trataban de recuperarse tras los cambios de compuestos, Verstappen les recortaba terreno con un sólido ritmo en neumáticos duros. Cuando el neerlandés detuvo por segunda vez, había consumado la jugada: estaba por delante y con ventaja estratégica.
McLaren apostó fuerte en la segunda mitad, intentando recuperar posiciones con aire limpio. Sin embargo, la presión y la degradación jugaron en su contra. Norris solo pudo minimizar daños tras superar a un Kimi Antonelli que cometió un error en la vuelta 56, terminando cuarto. Piastri no tuvo la misma fortuna y se vio relegado al segundo escalón del podio.
En un gran día para Williams, Sainz defendió el tercer puesto con solidez frente a los intentos finales de sus rivales. Detrás, Mercedes presentó luces y sombras: Antonelli fue quinto y George Russell sexto tras remontar desde un complicado inicio.
Fernando Alonso vivió una carrera dramática. Llegó a luchar por la quinta plaza, cayó hasta la octava tras un trompo y terminó en séptima posición al verse beneficiado por el pinchazo del francés Isack Hadjar.
Peor suerte tuvieron Ferrari. Charles Leclerc peleó apenas por la novena plaza y Lewis Hamilton, muy lejos de su nivel, no pasó de la Q1 ni en la clasificación del sábado ni en la del domingo, cerrando un pobre resultado en el puesto 14.
En la parte baja del pelotón, el brasileño Gabriel Bortoleto logró rescatar una 13.ª posición, seguido del argentino Franco Colapinto, que cruzó la meta 14.º.
La victoria de Verstappen reabre completamente el campeonato. Lo que hace unas semanas parecía un paseo plácido para Norris es ahora un duelo al límite: 12 puntos separan al británico de "Mad Max" y Piastri, tercero, se mantiene a tiro. Con Abu Dabi como escenario final el próximo 7 de diciembre, el desenlace promete ser de alto voltaje: tres candidatos, un solo título y ninguna opción para el error








