El conjunto azulgrana firma una final arrolladora, suma su trigésimo título copero y refuerza su candidatura para la Final Four de la Liga de Campeones
Zverev rompe su maldición en París y conquista por fin su primer Grand Slam
El alemán derrota a Flavio Cobolli en una intensa final de Roland Garros 2026 y se convierte en el primer campeón alemán del torneo en la era abierta
Alexander Zverev ya puede decir que forma parte de la historia del tenis. Tras varios intentos frustrados en los grandes escenarios, el alemán conquistó este domingo su primer título de Grand Slam al imponerse al italiano Flavio Cobolli en la final de Roland Garros 2026 por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1.
Después de cuatro horas y 16 minutos de batalla sobre la tierra batida parisina, el número tres del mundo logró derribar la barrera que le había perseguido durante años. A sus 29 años, Zverev transformó en realidad un sueño que se le había escapado en tres finales anteriores, incluida la de Roland Garros en 2024.
Nada más certificar la victoria, el alemán cayó de rodillas sobre la pista Philippe-Chatrier antes de fundirse en un emotivo abrazo con Cobolli, uno de sus mejores amigos dentro del circuito. La imagen reflejó la intensidad de una final marcada más por la lucha y la resistencia que por el brillo técnico.
Lejos del espectacular duelo que protagonizaron Jannik Sinner y Carlos Alcaraz en la edición de 2025, la final de este año estuvo dominada por la tensión y los altibajos. Ambos jugadores acumularon errores no forzados -65 en el caso del italiano y 54 por parte del alemán-, pero compensaron esas imprecisiones con entrega y competitividad hasta el último punto.
Zverev pareció tener el encuentro bajo control en varios momentos, aunque Cobolli nunca dejó de creer. El italiano remontó en dos ocasiones y consiguió forzar un quinto set cuando parecía derrotado. Sin embargo, el enorme desgaste físico terminó pasando factura al transalpino, que ya no pudo mantener el ritmo en el parcial definitivo.
La experiencia acabó siendo decisiva. Mientras Cobolli disputaba la primera gran final de su carrera, Zverev supo gestionar la presión de quien llegaba a París como uno de los principales favoritos al título. Esa madurez le permitió cerrar un partido que durante años habría podido escapársele.
El triunfo tiene además un valor histórico. Zverev se convierte en el primer alemán que conquista Roland Garros desde el inicio de la era abierta y añade a su palmarés el título más importante de una carrera en la que ya figuraban siete Masters 1000 y 25 trofeos profesionales.

La edición de 2026 estuvo marcada por importantes ausencias y sorpresas. Carlos Alcaraz, campeón de las dos últimas ediciones, no pudo defender la corona por lesión, mientras que el número uno mundial, Jannik Sinner, y Novak Djokovic, que aspiraba a conquistar su vigesimoquinto Grand Slam, quedaron eliminados antes de la final.
Para Zverev, la victoria supone también una liberación personal. En una temporada en la que acumulaba buenos resultados pero todavía no había levantado ningún trofeo, el alemán encontró su mejor versión en el escenario más importante. Curiosamente, sus cuatro derrotas sobre tierra batida en 2026 habían llegado ante jugadores italianos, una estadística que logró borrar precisamente frente a Cobolli.
Por su parte, el tenista italiano se quedó a las puertas de una hazaña histórica. Intentaba convertirse en el primer campeón italiano de Roland Garros desde que Adriano Panatta levantó el trofeo hace medio siglo. Aunque el desenlace fue amargo, su brillante recorrido en París confirma su irrupción definitiva entre los nombres llamados a protagonizar el futuro del tenis mundial.
Esta vez sí. Después de años de expectativas, finales perdidas y oportunidades desaprovechadas, Alexander Zverev encontró en la tierra batida de París el escenario perfecto para romper su maldición y alcanzar la gloria que llevaba tanto tiempo persiguiendo.
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