El Prado reúne por primera vez las pinturas de Bécquer sobre la Soria del siglo XIX

La exposición recupera la serie completa de Valeriano Domínguez Bécquer, con tres obras inspiradas en Villaciervos y El Burgo de Osma que retratan la vida y las tradiciones populares de la provincia

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El Prado reúne por primera vez las pinturas de Bécquer sobre la Soria del siglo XIX
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
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El Museo Nacional del Prado ha reunido por primera vez los ocho lienzos que Valeriano Domínguez Bécquer pintó entre 1866 y 1867 para el desaparecido Museo de la Trinidad, una colección considerada una de las grandes referencias de la pintura costumbrista española del siglo XIX. Entre las obras destacan tres dedicadas a Soria, fruto de los viajes que el artista realizó junto a su hermano, el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, por distintos puntos de la provincia.

La exposición, titulada Valeriano D. Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres, permanecerá abierta hasta el 4 de octubre dentro del espacio Almacén Abierto del Prado. Se trata de la primera ocasión en la que puede contemplarse íntegramente esta serie, dispersada durante casi siglo y medio tras la desaparición del Museo de la Trinidad y el reparto de sus fondos entre distintas instituciones.

El origen de estas pinturas se remonta a 1865, cuando el entonces Ministerio de Fomento encargó a Valeriano Domínguez Bécquer documentar, a través de la pintura, las costumbres populares de varias regiones españolas. El proyecto quedó truncado por la Revolución de 1868 y el fallecimiento prematuro del artista, por lo que únicamente llegó a completar las series dedicadas a Soria, Ávila y Zaragoza.

Dentro del conjunto, las tres obras ambientadas en la provincia soriana ocupan un lugar especialmente destacado. El propio Museo del Prado las considera las piezas de mayor calidad de la colección. Inspiradas en las estancias de los hermanos Bécquer en Villaciervos y El Burgo de Osma, reflejan escenas cotidianas vinculadas al trabajo forestal, la vida rural y las tradiciones populares de la época.

Las pinturas sorianas son El baile, Un leñador y Una hilandera, tres escenas que muestran desde una celebración popular hasta el trabajo en los montes y las labores domésticas, convirtiéndose en un valioso testimonio visual de la Soria del siglo XIX.

La muestra también reúne tres cuadros dedicados a Ávila, centrados en la romería de la ermita de Sonsoles, y otros dos inspirados en Zaragoza, donde el pintor plasmó escenas domésticas y festividades tradicionales del entorno del Moncayo.

Además de los óleos, el recorrido expositivo incorpora dibujos originales, grabados publicados en revistas de la época y los textos redactados por el propio Valeriano Domínguez Bécquer para explicar cada una de sus composiciones. Esta documentación ha permitido contextualizar el proyecto artístico y poner en valor una colección que permanecía fragmentada desde 1877.

Con esta exposición, el Museo del Prado recupera una de las obras más representativas del costumbrismo español y devuelve al público un conjunto fundamental para comprender la evolución del realismo pictórico, al tiempo que sitúa nuevamente a Soria entre los paisajes y tradiciones que inspiraron a uno de los grandes artistas del siglo XIX.

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