Los dos diestros cortan una oreja en una corrida marcada por el desigual juego de los toros de El Pilar, mientras Paco Ureña se marcha de vacío en su reaparición
Rubén Sanz deja su sello en Almazán y Jarocho acompaña al soriano en el triunfo
Los dos diestros cortan una oreja en una corrida marcada por el desigual juego de los toros de El Pilar, mientras Paco Ureña se marcha de vacío en su reaparición
El soriano Rubén Sanz y Jarocho han firmado los momentos más destacados de la corrida celebrada este sábado en Almazán, donde ambos han paseado una oreja. Paco Ureña, que reaparecía tras la cogida sufrida en San Isidro, no ha podido tocar pelo ante un lote que le ha ofrecido pocas posibilidades.
Con media plaza y en una tarde calurosa y nublada, se han lidiado seis toros de El Pilar, bien presentados y de juego desigual, generalmente nobles pero flojos y con poco fondo en el último tercio.
Ureña se encontró en primer lugar con un toro bien presentado que llegó a la muleta distraído y sin terminar de emplearse después de recibir un fuerte puyazo y de un deficiente tercio de banderillas. El murciano construyó su labor fundamentalmente con la mano derecha, dejando algunos pases de pecho destacados, pero los aceros terminaron por diluir sus opciones. Su actuación fue silenciada.
Rubén Sanz reivindica su toreo
Rubén Sanz dejó algunos de los pasajes de mayor calidad de la tarde con su primero, al que recibió por verónicas y al que posteriormente realizó un quite por el mismo palo, con una verónica especialmente destacada y bellas medias como remate.
Con la muleta, el soriano comenzó con ayudados por alto antes de dejar varias tandas con la derecha marcadas por el temple y el relajo. Cuando el toro comenzó a venirse abajo, Sanz tomó la izquierda y consiguió extraer varios naturales de notable factura.
Una estocada puso fin a una faena con momentos de calidad y Rubén Sanz cortó una oreja.
Jarocho consiguió idéntico premio ante el tercero, un animal que había mostrado violencia de salida, mansedumbre en el caballo y había complicado el trabajo de los banderilleros.
El burgalés brindó al público y logró imponerse al toro desde los primeros muletazos. Destacaron dos naturales y una serie con la derecha a pies juntos. Tras una estocada defectuosa y pese a los reiterados fallos del puntillero, paseó una oreja.
Los naturales de Sanz, sin premio
Paco Ureña apenas tuvo opciones con el cuarto, un toro inválido que se cayó constantemente y terminó completamente derrumbado durante la faena de muleta. Pese a la insistencia del diestro, el animal tuvo que ser apuntillado en el ruedo.
Rubén Sanz volvió a dejar muestras de su concepto ante el serio quinto. Tras iniciar su faena con bellos doblones, encontró en la mano izquierda el principal argumento de su actuación.
El soriano firmó varios naturales de mano baja, pero esta vez los aceros impidieron que el trabajo tuviera recompensa. Fue silenciado tras una actuación que volvió a dejar patente su capacidad.
Jarocho cerró la tarde con otra faena de mérito. Recibió al sexto con buenas verónicas y, ya con la muleta, consiguió imponerse con serenidad a un animal incierto.
El burgalés dejó buenos pasajes con ambas manos, un cambio de mano y una última serie diestra muy ajustada antes de rematar con manoletinas. El fallo con las espadas le privó de un nuevo trofeo.
Plaza de toros de Almazán. Media entrada en tarde calurosa y nublada. Se lidiaron seis toros de El Pilar, bien presentados y de juego desigual, en general nobles, flojos y con poco fondo en el último tercio. El cuarto, inválido, fue apuntillado en el ruedo.
Paco Ureña: silencio y silencio.
Rubén Sanz: oreja y silencio.
Jarocho: oreja y silencio.
Plaza de toros de Almazán. Media entrada en tarde calurosa y nublada. Se lidiaron seis toros de El Pilar, bien presentados y de juego desigual, en general nobles, flojos y con poco fondo en el último tercio. El cuarto, inválido, fue apuntillado en el ruedo.
Paco Ureña: silencio y silencio.
Rubén Sanz: oreja y silencio.
Jarocho: oreja y silencio.








