UCCL denuncia seis ataques de lobo en Molinos de Duero
Un ganadero asegura haber perdido seis terneros en un mes y la organización reclama indemnizaciones más rápidas a la Junta
Seis terneros muertos en apenas un mes. Es el balance que denuncia la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) en una explotación de Molinos de Duero, cuyos animales habrían sufrido otros tantos ataques de lobo. La organización agraria ha reclamado a la Junta de Castilla y León que agilice las compensaciones y que los ganaderos no tengan que asumir los costes derivados de estos episodios.
El afectado es José Manuel Cornejo, propietario de una ganadería de 30 vacas situada en el entorno del embalse de la Cuerda del Pozo y Playa Pita. Según explica UCCL, la explotación llevaba años funcionando sin incidentes de esta gravedad, pero durante el último mes ha perdido seis crías en sucesivos ataques atribuidos al lobo.
Además de los daños al ganado, la organización cuestiona la tramitación administrativa de los expedientes. Denuncia retrasos en la elaboración de los informes técnicos y que algunos ataques reciben la calificación de "indeterminados", lo que, a su juicio, complica el reconocimiento de los daños y el cobro de las indemnizaciones.
El propio ganadero expresa su malestar con la respuesta de la Administración. "Viene la Junta a ver los terneros atacados y se hacen los tontos y aquí no pasa nada; queremos tener lobos por todos los sitios y que los mantengan los ganaderos", afirma Cornejo en el comunicado difundido por UCCL.
Ante esta situación, la organización reclama que las compensaciones se abonen con rapidez y se actualicen para cubrir tanto el valor de los animales perdidos como el lucro cesante. También pide que la guardería y los servicios técnicos documenten los ataques en los plazos adecuados y que sus valoraciones tengan en cuenta las circunstancias de cada explotación.
UCCL incluye entre sus demandas la adopción de medidas de control de la fauna silvestre en aquellas zonas donde considera que la presión sobre las explotaciones amenaza su continuidad. Insiste, además, en que la ganadería contribuye a mantener la actividad económica de los pueblos y a gestionar el territorio, por lo que defiende que el coste de la convivencia con el lobo no debe recaer exclusivamente sobre los productores.








