Detenido el presunto autor del apuñalamiento mortal que ha sacudido la tranquilidad de Tordehumos
La Guardia Civil arresta en Villabrágima al supuesto responsable de la muerte de un trabajador indio de unos 30 años y de las heridas sufridas por otros dos
La tranquilidad de Tordehumos, una pequeña localidad de la provincia de Valladolid, se ha visto alterada por un suceso mortal que ha conmocionado al municipio. Un hombre de unos 30 años ha fallecido tras ser apuñalado en el interior de un albergue donde convivía con otros trabajadores de origen indio. En la misma agresión, otras dos personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad.
La Guardia Civil ha detenido esta tarde al presunto autor de los hechos después de varias horas de búsqueda. El arresto se produjo en las proximidades del polideportivo de Villabrágima, localidad situada a unos cuatro kilómetros y medio de Tordehumos. La Subdelegación del Gobierno confirmó la detención en torno a las 19:00 horas, después de que se desplegara un dispositivo para localizar al sospechoso, cuya imagen había sido difundida para facilitar su identificación.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 13:00 horas, cuando el servicio de emergencias 112 de Castilla y León recibió el aviso de una agresión con arma blanca en un alojamiento situado en las inmediaciones de la Plaza Mayor de Tordehumos. Hasta el lugar se desplazaron efectivos sanitarios y de la Guardia Civil.
La agresión se saldó con un fallecido y dos heridos. Emergencias Sanitarias confirmó la muerte de un hombre de aproximadamente 30 años. Los otros dos afectados, también trabajadores de origen indio, tuvieron que ser trasladados a centros hospitalarios de Valladolid: uno, de edad similar, fue evacuado en una UVI móvil al Hospital Clínico Universitario, mientras que el otro, de unos 20 años, fue trasladado en helicóptero medicalizado al Hospital Río Hortega. Todavía se desconocen los motivos que desencadenaron la agresión y que los investigadores trabajan para esclarecer las circunstancias del ataque.
El albergue donde ocurrieron los hechos está alquilado por una empresa portuguesa y acoge a unos 40 trabajadores, todos ellos de nacionalidad india, que desarrollan su actividad laboral en una conservera de la empresa en las proximidades de Benavente, en la provincia de Zamora.
Los tres afectados llevaban alrededor de dos años alojados en el municipio sin constancia de problemas de convivencia con los trabajadores, a quienes describieron como personas pacíficas y que no habían protagonizado incidentes.
Aunque la agresión se produjo dentro del alojamiento, los agentes localizaron un rastro de sangre en el exterior del edificio, que también está siendo analizado. La Guardia Civil ha tomado declaración a varios de los trabajadores y continúa con las diligencias para reconstruir lo sucedido y determinar qué pudo desencadenar el ataque.








