La otra Noche de Ánimas de Soria: cantos, fuego y memoria en los pueblos

De las coplas medievales de Tajueco al "Rompe, Rompe" de Ágreda, la provincia conserva ritos y recreaciones que atraviesan los días de Todos los Santos y Difuntos

La otra Noche de Ánimas de Soria: cantos, fuego y memoria en los pueblos
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
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Cuando cae la noche del 31 de octubre, la provincia de Soria conserva algo más que un calendario de visitas al cementerio. Hay antorchas en Garray, cánticos que vuelven a escucharse en Ágreda y brasas encendidas en Las Cuevas. El recuerdo de los muertos se prolonga después, al anochecer del 1 de noviembre en Tajueco y el día 2 en San Leonardo de Yagüe. Son celebraciones distintas, nacidas de la devoción popular, de antiguas costumbres vecinales o de recreaciones contemporáneas que rescatan historias del territorio. Y tienen vida propia al margen de la conocida leyenda becqueriana del Monte de las Ánimas, protagonista de los actos de Soria capital.

Tajueco: las voces de los vivos para las almas de los muertos

La tradición más singular y mejor conservada es el Cántico de las Ánimas de Tajueco. Conviene precisar la fecha: no se interpreta la noche del 31, sino al anochecer de Todos los Santos, el 1 de noviembre. Las campanas de la iglesia de San Pedro convocan a los vecinos; dos coros masculinos, tradicionalmente de solteros y casados, se responden con estrofas que ruegan por el descanso de los difuntos. Son 21 cuartetas, distribuidas a lo largo de distintas paradas por el pueblo, y una campanilla señala cuándo proseguir.

La estampa es inconfundible: mujeres, niños y demás acompañantes portan luces protegidas por recipientes, vasijas o calabazas horadadas. A cada canto le sigue una oración y, tras el recorrido, la comunidad se reúne para compartir pastas y bebida. Su sentido no es asustar ni espantar fantasmas, sino pedir por las almas de quienes ya murieron. La tradición, de raíces antiguas que suelen situarse en época medieval, ha sobrevivido gracias a la participación del vecindario; variantes semejantes existieron en otros lugares sorianos, aunque dejaron de practicarse.

Canto ánimas en Tajueco / Foto Ángel Almazán

Ágreda: el "Rompe, Rompe" que volvió después de medio siglo

En la Villa de las Tres Culturas, la memoria de los muertos se expresa a través de una costumbre recuperada. El "Rompe, Rompe", desaparecido en 1963, vinculaba el canto con el toque de campanas de la iglesia de Nuestra Señora de la Peña. Desde 2017, su recuerdo forma parte de "La Muerte en las Tres Culturas", una visita nocturna teatralizada que recorre antiguos espacios funerarios y explica las formas de entender la muerte de cristianos, musulmanes y judíos en la Ágreda medieval. No se trata, por tanto, de una procesión ininterrumpida desde hace siglos, sino de una recuperación patrimonial.

La gastronomía también participa en estas fechas: las panaderías agredeñas elaboran el tradicional Rollo de Todos los Santos, un rosco de bizcocho cubierto de azúcar y anisillos. Una costumbre cotidiana que muestra cómo el recuerdo de los difuntos también ha dejado huella en los obradores y en las mesas.

Garray y Las Cuevas: Numancia, antorchas y brasas

La noche del 31 tiene en Garray una de sus evocaciones más reconocibles. La asociación cultural Tierraquemada, junto a participantes locales, impulsa desde 2016 el Samaín, una recreación inspirada en las creencias y el imaginario funerario del mundo céltico y celtibérico. Desde el entorno de Numancia, los participantes recorren espacios de la localidad con antorchas y música hasta rendir homenaje a los antepasados. Es una propuesta divulgativa actual que dialoga con un pasado remoto, no la pervivencia documentada de una ceremonia numantina idéntica.

También el 31 de octubre, Las Cuevas de Soria, localidad del municipio de Quintana Redonda, reúne fuego y memoria en el cañón del río Izana. El recorrido nocturno con antorchas conduce al conocido Paso del Fuego, en el que se cruza una alfombra de brasas, acompañado por la lectura de la leyenda de Bécquer y, tradicionalmente, una chocolatada compartida. Aunque la narración literaria sirve aquí de hilo conductor, el escenario, la participación vecinal y el rito del fuego dan a la celebración una personalidad propia fuera de la capital.

San Leonardo: hogueras en los altos el 2 de noviembre

Al ciclo funerario se suma una de las manifestaciones más peculiares de Pinares. En San Leonardo de Yagüe, las hogueras de las Ánimas se encienden el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, en elevaciones como el Alto de la Horca, el Alto Corral, la Loma o la Peña de los Villejos. Los participantes hacen girar piñas encendidas dentro de botes sujetos a un alambre y repiten una tonada heredada de padres a hijos: "Al ánima, al ánima, la torre se ha caído". Aquí el recuerdo se comparte alrededor de las llamas, entre encuentros familiares y vecinales.

Las costumbres menos visibles: campanas, ofrendas y velas

Más allá de los actos públicos, la memoria tradicional de los pueblos sorianos conserva gestos domésticos y religiosos que no siempre tienen hoy una celebración organizada. Durante la antigua Noche de Ánimas, las campanas doblaban por los difuntos y se rezaba en las casas. En las iglesias, las familias encendían velas en los hacheros situados donde antiguamente se recordaba la sepultura familiar, y se llevaban panes u otras ofrendas. Estas prácticas, documentadas en la divulgación patrimonial provincial, permiten entender que las celebraciones actuales son solo la parte más visible de un ritual colectivo mucho más amplio.

La provincia no tiene una única Noche de Difuntos: posee un pequeño mapa de formas de recordar, rezar, cantar y reunirse. Algunas han pasado de una generación a otra; otras se han reconstruido a partir de testimonios. Todas recuerdan que, mucho antes de que Halloween llenara escaparates, el comienzo de noviembre ya tenía en los pueblos de Soria sus propias luces, voces y silencios.

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CANTO DE ÁNIMAS DE TAJUECO

Letra tradicional 

Quién San Jerónimo fuera
Para poder explicar
Lo que padecen las almas
Que en el purgatorio están

Allí claman y suspiran
Metidas en aquel fuego,
Suplicando a los mortales
Les saquen de este destierro.

Herederos y albaceas,
Atended nuestro lamentos,
Cumplid con lo que pedimos,
No alarguéis nuestros tormentos.

En calabozos oscuros
Hay muchas almas metidas
Clavadas contra la tierra,
Diciendo: “De mí se olvida”.

A ti exclamo, esposa mía,
Padres, amigos, hermanos,
Pido que me socorráis
Por Cristo Crucificado.

Que estoy aquí como un niño,
Atado de pies y manos,
Y no puedo por mí propio
Ganar nada en cuanto paso.

Pues todos los hijos tienen
Obligación verdadera
De socorrer a sus padres
Para librarnos de penas.

Hombres, mujeres y niños,
Cómo de mí no te acuerdas
Para dar una limosna,
Para quitarnos las penas

Yo cuando estaba en el mundo
Os causaba sentimiento
Si tenía algún dolor
Y me aplicaban remedio.

Qué harías, si ahora me vieras
Entre tanto fuego arder,
Qué diligencias no harías
Por no verme padecer.

Mira que padece un alma
Más tormentos y trabajos
Más que padecían todos
Los mártires y los santos.

Más que todos los cautivos,
Forzados y ajusticiados,
Más que todas las mujeres
Han padecido en sus partos.

Padeció el Hijo de Dios
Por redimir los hermanos
En el árbol de la Cruz
Atado de pies y manos.

San Nicolás y Dionisio
De nuestras penas hablaron
Diciendo que Dios la leña
En el mundo la ha creado.

Toda junta en una hoguera
En un fuero de arder tanto
No alcanzara una cabeza
De este fuego en que estamos.

Esto no es ponderación,
Clemencia, favor cristiano,
Que se abrasa el Purgatorio
Y las almas no quemamos.

Si las ánimas pintadas
Causan miedo de mirar,
Qué será de aquellos pobres
En aquel fuego voraz.

A las ánimas darás
Limosna cuando pudieras,
Que lo mismo desearías,
Si con ellos estuvieras.

Los afanes de este mundo
A esto vienen a parar:
Si comprendes nuestras penas
Os librará de pecar.

Mirad, cristianos; que Dios
Agradece la limosna
Y nos da ciento por uno
En premio de eterna gloria.

Por las ánimas benditas
Todos hemos de rogar
Que Dios las saque de penas
Y las lleve a descansar.

Ayuntamiento de Morón de Almazán, “Canto de Ánimas de Tajueco”. 

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CANTO DE ÁNIMAS DE TAJUECO

Letra tradicional 

Quién San Jerónimo fuera
Para poder explicar
Lo que padecen las almas
Que en el purgatorio están

Allí claman y suspiran
Metidas en aquel fuego,
Suplicando a los mortales
Les saquen de este destierro.

Herederos y albaceas,
Atended nuestro lamentos,
Cumplid con lo que pedimos,
No alarguéis nuestros tormentos.

En calabozos oscuros
Hay muchas almas metidas
Clavadas contra la tierra,
Diciendo: “De mí se olvida”.

A ti exclamo, esposa mía,
Padres, amigos, hermanos,
Pido que me socorráis
Por Cristo Crucificado.

Que estoy aquí como un niño,
Atado de pies y manos,
Y no puedo por mí propio
Ganar nada en cuanto paso.

Pues todos los hijos tienen
Obligación verdadera
De socorrer a sus padres
Para librarnos de penas.

Hombres, mujeres y niños,
Cómo de mí no te acuerdas
Para dar una limosna,
Para quitarnos las penas

Yo cuando estaba en el mundo
Os causaba sentimiento
Si tenía algún dolor
Y me aplicaban remedio.

Qué harías, si ahora me vieras
Entre tanto fuego arder,
Qué diligencias no harías
Por no verme padecer.

Mira que padece un alma
Más tormentos y trabajos
Más que padecían todos
Los mártires y los santos.

Más que todos los cautivos,
Forzados y ajusticiados,
Más que todas las mujeres
Han padecido en sus partos.

Padeció el Hijo de Dios
Por redimir los hermanos
En el árbol de la Cruz
Atado de pies y manos.

San Nicolás y Dionisio
De nuestras penas hablaron
Diciendo que Dios la leña
En el mundo la ha creado.

Toda junta en una hoguera
En un fuero de arder tanto
No alcanzara una cabeza
De este fuego en que estamos.

Esto no es ponderación,
Clemencia, favor cristiano,
Que se abrasa el Purgatorio
Y las almas no quemamos.

Si las ánimas pintadas
Causan miedo de mirar,
Qué será de aquellos pobres
En aquel fuego voraz.

A las ánimas darás
Limosna cuando pudieras,
Que lo mismo desearías,
Si con ellos estuvieras.

Los afanes de este mundo
A esto vienen a parar:
Si comprendes nuestras penas
Os librará de pecar.

Mirad, cristianos; que Dios
Agradece la limosna
Y nos da ciento por uno
En premio de eterna gloria.

Por las ánimas benditas
Todos hemos de rogar
Que Dios las saque de penas
Y las lleve a descansar.

Ayuntamiento de Morón de Almazán, “Canto de Ánimas de Tajueco”. 

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