Los expertos alertan del retroceso en matemáticas, lectura y ciencias y reclaman recuperar la concentración, reforzar grupos pequeños y formar mejor al profesorado
Pantallas, IA y pandemia dejan a los alumnos un curso por detrás: Lo que PISA desvela
Los expertos alertan del retroceso en matemáticas, lectura y ciencias y reclaman recuperar la concentración, reforzar grupos pequeños y formar mejor al profesorado
La educación afronta una combinación de problemas que empieza a dejar una huella clara en el rendimiento de los adolescentes. El último informe PISA apunta a un retroceso generalizado en matemáticas, lectura y ciencias, una caída que no se limita a España y que también se observa en otros países europeos y en economías con buenos resultados educativos.
Los especialistas consultados sitúan el origen de este deterioro en una mezcla de factores. Entre ellos aparecen la exposición constante a las pantallas, la transformación de los hábitos de lectura, el impacto que dejó la pandemia y el cambio en la relación de los jóvenes con la escuela. A todo ello se suma ahora la expansión de la Inteligencia Artificial, especialmente entre los estudiantes de mayor nivel socioeconómico.
El resultado preocupa especialmente porque algunas de las dificultades detectadas afectan a habilidades básicas. El informe señala problemas para comprender textos relativamente largos, interpretar datos sencillos o enfrentarse a tareas que requieren mantener la atención durante un periodo prolongado.
No es solo cuánto estudian, sino cómo atienden
Para Ismael Sanz, director del área de Educación de Funcas y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, el uso de determinadas herramientas digitales puede perjudicar la concentración incluso cuando se utilizan dentro de los propios centros educativos. La OCDE también relaciona la digitalización con una reducción del tiempo dedicado a la lectura profunda y por placer. Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias del organismo, advierte de que se han multiplicado las respuestas rápidas y erróneas ante ejercicios que exigían comprender un texto de más de 400 palabras.
Lucas Gortazar, director adjunto de EsadeEcPol, habla directamente de una "crisis de la atención". Se trata de una generación que ha crecido prácticamente desde sus primeros años escolares rodeada de tecnología y que, además, arrastra las consecuencias de una etapa educativa marcada por la pandemia. El cierre de los centros durante la COVID pudo generar un déficit acumulado, especialmente en alumnos que atravesaron la secundaria durante aquellos años. A ello se añade un cambio de actitud hacia la escuela, con más absentismo y una menor vinculación con el aprendizaje.
Uno de los aspectos que más llaman la atención es que la caída no afecta exclusivamente a los estudiantes con mayores dificultades. Los alumnos de nivel socioeconómico alto continúan obteniendo mejores resultados, pero también han experimentado un descenso. Los expertos apuntan incluso a que en estos hogares podría existir una mayor utilización de herramientas de Inteligencia Artificial, lo que abre un nuevo interrogante sobre su influencia en el aprendizaje.
El contexto familiar sigue siendo determinante. Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela, considera que el nivel socioeconómico y cultural es la principal variable relacionada con las diferencias de rendimiento, aunque no la única. También existen importantes diferencias entre territorios. Enrique Navarro, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, menciona factores como la composición del alumnado, las necesidades lingüísticas, la falta de recursos y la creciente complejidad de las aulas. Otros especialistas, sin embargo, relativizan el peso de la inmigración al recordar que el rendimiento también ha descendido en países con porcentajes reducidos de alumnado extranjero.
Menos cambios y más apoyo directo en las aulas
Ante este escenario, los especialistas reclaman medidas que vayan más allá de aumentar el gasto educativo. Una de las propuestas que gana fuerza es recuperar los grupos reducidos de refuerzo, especialmente en matemáticas y lengua.
Sanz plantea sesiones de aproximadamente media hora diaria para grupos de cinco o seis alumnos, en un entorno tranquilo y con mayor contacto con el profesor. La idea es detectar las dificultades antes de que se acumulen.
La OCDE pone además el foco en el profesorado. No basta con dominar una materia: los docentes necesitan herramientas pedagógicas para explicar, gestionar el aula y mantener la motivación de los estudiantes. También considera necesario reforzar los recursos en los centros con mayores necesidades.
La estabilidad del sistema educativo aparece como otra de las claves. Los expertos cuestionan el impacto de los continuos cambios legislativos y defienden políticas mantenidas durante suficiente tiempo como para poder evaluar sus resultados.
Recuperar la lectura y poner límites a la tecnología
La respuesta a la digitalización no pasa necesariamente por expulsarla de las aulas, sino por decidir cuándo, cómo y para qué utilizarla. La OCDE apuesta por una integración de la Inteligencia Artificial más específica y personalizada, acompañada de formación para los profesores y de reglas claras para su utilización.
También recomienda mantener la regulación sobre móviles y dispositivos digitales en los centros.
Pero el objetivo más inmediato es recuperar hábitos que las pantallas han ido desplazando: leer con calma, comprender, razonar y mantener la atención.
En ciencias, PISA plantea actividades que obliguen a los estudiantes a pensar y argumentar en lugar de limitarse a recibir información. En matemáticas y lectura, el refuerzo temprano puede evitar que las dificultades terminen convirtiéndose en una brecha difícil de cerrar.
La advertencia de los expertos es clara: el problema educativo no se soluciona únicamente con más recursos ni con menos alumnos por aula. Hace falta que las inversiones lleguen acompañadas de buenos docentes, métodos adecuados y una estrategia estable que permita recuperar unas competencias que, según los últimos resultados, han retrocedido hasta situar a parte del alumnado en un nivel equivalente a un curso académico menos en matemáticas.
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