El político regresó a Venezuela después de dos años fuera del país y fue detenido en Barquisimeto apenas un día después de comparecer voluntariamente ante un tribunal y conocer el sobreseimiento de la causa abierta contra él
Liberado Javier Oropeza, el exalcalde venezolano que vivió exiliado casi un año en Soria
El político regresó a Venezuela después de dos años fuera del país y fue detenido en Barquisimeto apenas un día después de comparecer voluntariamente ante un tribunal y conocer el sobreseimiento de la causa abierta contra él
La historia de Javier Oropeza Álvarez, exalcalde del municipio venezolano de Torres, cuya capital es Carora, vuelve a situarse en el centro de la actualidad apenas unos meses después de que relatara en Soria la persecución que le había obligado a abandonar Venezuela. Tras pasar casi un año residiendo en la provincia soriana, Oropeza decidió regresar esta semana a su país. Apenas 24 horas después de presentarse voluntariamente ante la Justicia venezolana, fue detenido en plena calle en Barquisimeto.
El político recuperó finalmente la libertad durante la noche del jueves 17 de septiembre, después de permanecer varias horas retenido y ser trasladado a dependencias judiciales. A su salida confirmó que estaba libre, aunque explicó que no podía pronunciarse sobre los motivos del procedimiento ni sobre lo ocurrido durante esas horas. También quedaron en libertad su hermana y su chófer, que se encontraban con él cuando se produjo la intervención policial.
La detención se había producido poco después de que Oropeza abandonara la sede del diario El Informador, en Barquisimeto, capital del estado de Lara. Las imágenes difundidas posteriormente muestran cómo varias personas lo rodean antes de introducirlo en una camioneta. Las primeras informaciones atribuyeron la actuación a diferentes organismos de seguridad venezolanos, entre ellos la División de Investigación Penal de la Policía Nacional Bolivariana, mientras algunos dirigentes opositores apuntaron inicialmente al Sebin.
La oposición venezolana denunció públicamente la detención y reclamó conocer su paradero y su situación jurídica. Algunos partidos llegaron a calificar lo ocurrido como un "secuestro", mientras otras organizaciones hablaron de una detención arbitraria. La Plataforma Unitaria Democrática reclamó su puesta en libertad y el episodio llegó también a la mesa de diálogo abierta entre representantes del Gobierno venezolano y sectores de la oposición.
Su regreso a Venezuela se había producido solo un día antes. Oropeza llegó al país el miércoles 16 de septiembre después de más de dos años fuera y acudió directamente a los tribunales de Caracas para resolver la causa penal que permanecía abierta contra él por los acontecimientos registrados en Carora después de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
Según las informaciones difundidas por su entorno y por medios venezolanos, el dirigente compareció personalmente ante el tribunal y la causa habría quedado sobreseída, lo que le permitía recuperar la libertad plena. Después viajó hasta el estado de Lara y tenía previsto regresar a Carora y reencontrarse con vecinos y familiares.
De Venezuela a Colombia y después a Soria
El vínculo de Oropeza con Soria comenzó después de una larga huida que arrancó en Venezuela en el verano de 2024.
Oropeza había ganado nuevamente la Alcaldía de Torres en las elecciones municipales de 2021. Tras las presidenciales venezolanas del 28 de julio de 2024, fue señalado por las autoridades por su supuesta responsabilidad en los incidentes ocurridos posteriormente en Carora. Él negó cualquier implicación y sostuvo desde el primer momento que estaba siendo perseguido por razones políticas.
La situación se agravó durante los primeros días de agosto. El 7 de agosto de 2024, funcionarios del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro allanaron la vivienda de su madre y la sede de El Caroreño, periódico vinculado a su familia. También se produjeron actuaciones sobre otras propiedades relacionadas con Oropeza.
Finalmente abandonó Venezuela y se refugió junto a su familia en Colombia. Sin embargo, tampoco allí consideró garantizada su seguridad. Oropeza relató que en Barranquilla fue seguido en dos ocasiones: la primera el 14 de agosto de 2024, pocos días después de abandonar Venezuela, y nuevamente el 28 de abril de 2025, cuando un motorista supuestamente lo fotografió mientras llevaba a sus hijas al colegio. Ambos episodios fueron denunciados ante la Fiscalía colombiana.
Tras este segundo incidente tomó la decisión de abandonar Colombia y trasladarse a España en mayo de 2025. Meses después terminó instalándose en Soria con su familia.
En febrero de este año, cuando acudió a la Diputación Provincial, Tribuna Soria ya informó de la presencia de Javier Oropeza en la provincia y de su condición de exiliado político. Para entonces llevaba varios meses residiendo en territorio soriano. Desde entonces, su estancia en Soria se ha prolongado hasta prácticamente completar un año antes de decidir regresar ahora a Venezuela.
Oropeza también participó el pasado mes de enero en el I Foro de Venezolanos en Soria, celebrado en el Aula Magna Tirso de Molina y organizado por la Asociación de Venezolanos en Soria (ASOVENSO), donde compartió espacio con representantes de la comunidad venezolana residente en la provincia.
Allanamiento de viviendas, fincas y periódicos
Durante su etapa en el exilio, Oropeza continuó denunciando la situación de sus bienes en Venezuela. Entre las propiedades afectadas se encuentran dos explotaciones agropecuarias familiares, Bariquigua y Copacoa, además de la sede de los periódicos El Caroreño y El Diario de Lara y diferentes bienes familiares.
Una investigación publicada este año recogió que las dos fincas familiares habían sido ocupadas después de su salida de Venezuela y que sus abogados habían documentado entradas en propiedades, retirada de archivos y desaparición de bienes.
Una investigación de Armando.info señaló igualmente que, tras los acontecimientos de 2024, fueron confiscados o intervenidos su apartamento, las haciendas Copacoa y Bariquigua y los inmuebles vinculados a El Caroreño y El Diario de Lara. La misma investigación documentó que decenas de trabajadores vinculados al Ayuntamiento de Torres también abandonaron Venezuela durante aquel periodo.
En julio de este mismo año, Oropeza volvió a denunciar desde España el estado de esas propiedades y aseguró que habían desaparecido maquinaria, equipos agrícolas y ganado de alto valor genético de las explotaciones familiares.
Un regreso que duró apenas unas horas antes de su detención
Pese a esos antecedentes, Oropeza decidió finalmente volver a su país. Antes de viajar había explicado que pretendía regularizar definitivamente su situación judicial, reencontrarse con su familia y regresar a Carora.
Después de comparecer el miércoles ante la Justicia, el jueves ofreció una rueda de prensa en Barquisimeto. Explicó que había regresado con la intención de retomar su vida en Venezuela y participar nuevamente en la actividad pública. Poco después concedió una entrevista en El Informador.
Fue al abandonar las instalaciones del periódico cuando se produjo su detención.
Varias horas después, y tras las reclamaciones formuladas por dirigentes políticos y personas concentradas en Barquisimeto, Javier Oropeza volvió a quedar en libertad. El exalcalde apareció ante los medios a la salida de las dependencias judiciales, aunque aseguró que una disposición legal le impedía explicar los motivos por los que había sido conducido ante el tribunal.
El episodio cierra, al menos de momento, unas horas de incertidumbre para un político venezolano cuya historia tiene desde hace casi un año una estrecha vinculación con Soria, la provincia en la que encontró refugio con su familia después de pasar primero por Colombia y antes de tomar la decisión de regresar a Venezuela.
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