Jaime de Pedro conquista el Trofeo Diego Redondo con un entregado David Espejón

El novillero soriano dejó pasajes de buen toreo ante los astados de Los Maños, pero la espada le cerró la puerta del triunfo en la novillada de San Saturio

Jaime de Pedro conquista el Trofeo Diego Redondo con un entregado David Espejón
Novillada de San Saturio, Jaime de Pedro y David Espejón / Fotos Satur Lafuente
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
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La plaza de toros de Soria volvió a vestirse de fiesta para poner en juego el Trofeo Diego Redondo, una cita de marcado sabor soriano que reunió en mano a mano a Jaime de Pedro y David Espejón frente a cuatro novillos de Los Maños. El trofeo terminó en manos de Jaime de Pedro, que cortó la única oreja de la tarde, mientras que el soriano Espejón dejó detalles de torero, especialmente con la muleta, pero pagó caro su desacierto con los aceros.

Abrió plaza Jaime de Pedro ante un novillo que mostró cierta flojedad, aunque ofreció posibilidades por el pitón derecho. De Pedro ya dejó ver sus intenciones con el capote, donde hubo lucimiento en los quites, antes de brindar la faena a su compañero de cartel, David Espejón. En el tercio de banderillas fue Tito, subalterno de su cuadrilla, quien se encargó de parear al novillo.

El astado tenía recorrido por el derecho, aunque en ocasiones levantaba la cara antes de terminar el viaje, impidiendo que los muletazos acabaran de tener la rotundidad deseada. El novillero fue encontrando poco a poco la distancia y en la tercera tanda llegaron los mejores momentos: derechazos largos, llevando baja la mano y acompañando con gusto la embestida. Hasta cuatro series construyó sobre ese pitón. Al natural el animal se mostró más corto y la faena perdió continuidad. Una estocada tres cuartos algo trasera fue suficiente para poner en sus manos la primera y única oreja de la tarde.

David Espejón salió dispuesto a responder en el segundo. El soriano recibió a su novillo de rodillas con una larga cambiada, declaración de intenciones de quien actuaba ante su público y sabía de la importancia de la tarde. En banderillas destacó Sergio Fraile "El Chapitas", miembro de la cuadrilla de Espejón, con buenos pares y especialmente un tercero de notable ejecución.

Con la muleta hubo personalidad. Espejón se llevó al novillo hasta los medios con parsimonia y elegancia, sin prisas, y consiguió después varios muletazos de buen trazo. Había disposición y había concepto, pero todo lo construido se diluyó a la hora de matar. Cobró una media estocada alta y necesitó seis entradas con el estoque y tres descabellos. El premio se esfumó y su labor fue silenciada.

De Pedro volvió a salir de rodillas para recibir al tercero con otra larga cambiada, a la que siguieron buenas verónicas. La tarde tuvo además espacio para el gesto de compañerismo cuando invitó a intervenir al sobresaliente Jorge Mallén.

La faena de muleta del tercer novillo tuvo mayor protagonismo por el pitón izquierdo. De Pedro encadenó varias tandas al natural, buscando siempre el ritmo y la colocación ante un animal al que hubo que ir administrando. No pudo redondear con los aceros: dejó media estocada y necesitó tres golpes de descabello. Fue silenciado, aunque posteriormente dio una vuelta al ruedo, con el trofeo ya bien encarrilado gracias a la oreja obtenida en el primero.

Quedaba la última oportunidad para David Espejón, espoleado además por su condición de soriano. Lo recibió con una tanda de verónicas y también hizo partícipe de la lidia al sobresaliente Jorge Mallén.

Con la franela, Espejón volvió a encontrar sus mejores momentos al natural, en una tanda de buen trazo que dejó ver de nuevo las cualidades del joven novillero. Llegado el momento de la suerte suprema, el astado tardó en colocarse y dificultó la preparación de la entrada. Después de varios intentos, Espejón consiguió dejar una buena estocada, aunque ya sin posibilidad de alterar el desenlace del trofeo.

Así terminó una tarde en la que Jaime de Pedro se llevó el Trofeo Diego Redondo gracias a la oreja cortada al primero, mientras que David Espejón se quedó sin premio tangible ante su afición. El soriano, que apenas veinticuatro horas antes había cortado una oreja bajo la lluvia en Huerta de Rey, volvió a mostrar en Soria detalles de buen gusto y disposición, aunque esta vez los aceros impidieron que el balance reflejara lo realizado con capote y muleta.

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