David Espejón: "A día de hoy, mi sueño es ser torero"

El novillero soriano David Alcalde regresa a la plaza de Soria el 4 de octubre, en la novillada sin picadores de San Saturio, después de convertirse en uno de los triunfadores de los dos últimos Viernes de Toros

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David Espejón entrenando en el frontón de su pueblo
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
Lectura estimada: 8 min.
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Dos tardes, dos triunfos y una relación cada vez más especial con la plaza de toros de Soria. David Alcalde Cámara, conocido en el mundo taurino como David Espejón, volverá a vestirse de luces ante sus paisanos el próximo 4 de octubre, dentro de las fiestas de San Saturio, en una novillada sin picadores que supone un nuevo paso en una trayectoria tan reciente como poco convencional.

El joven novillero soriano se ha ganado su regreso al coso de San Benito después de destacar en el último Viernes de Toros. Dos actuaciones, 2025 y 2026, que él mismo reconoce como muy diferentes, aunque ambas terminaron convirtiendo Soria en una especie de talismán. "Ojalá sean muchos más. No sé si por el talismán de ser de Soria y salir con más ganas o por pura fortuna, pero la verdad es que han sido dos tardes en Soria y dos triunfos grandes y rotundos", reconoce.

Entre aquel primer paseíllo de 2025 y el David Espejón que ahora afronta San Saturio ha cambiado prácticamente todo. La primera vez pesaban la novedad, los nervios y hasta las dudas sobre si aquello tendría continuidad. "En 2025 te enfrentas a vestirte de luces, a estoquear, a hacer un paseíllo, a debutar en público... Eran muchas sensaciones y, sobre todo, yo ni siquiera sabía si quería seguir. Hasta que no pasara aquella fecha no sabía si iba a quedarme ahí o si iba a querer continuar".

Un año después, la perspectiva es otra. Ya no se trata simplemente de vivir una experiencia, sino de demostrar una evolución y exigir más a su propio toreo. "El de 2026 fue todo lo contrario. Quería estar a un mayor nivel y demostrar ese poco bagaje que había podido obtener desde 2025".

Y con esa evolución también ha cambiado la respuesta a una pregunta fundamental: si aquello era únicamente una aventura o si detrás existía realmente el deseo de convertirse en torero. Ahora no duda. "A día de hoy te diría que sí, que mi sueño es ser torero. Si me lo preguntas hace un año por estas mismas fechas te habría dicho que estaba disfrutando del momento, que quería torear lo que pudiera y que todo lo que viniera sería bienvenido. Pero ahora, con la profesionalidad con la que creo que me lo tomo y con las fechas que ha habido y las que habrá por delante, ya lo veo como querer ser torero".

Su historia, además, tiene poco que ver con el recorrido habitual de muchos jóvenes que aspiran a abrirse camino en el mundo taurino. No salió de una escuela taurina ni comenzó desde niño bajo la tutela continuada de maestros. Su afición nació de una manera mucho más espontánea, entre Soria, Espejón y Huerta de Rey.

Aunque reconoce el enorme vínculo de Soria con el toro a través de las Fiestas de San Juan, considera que muchas veces esa relación responde más a la tradición festiva que a una verdadera cultura taurina. En su caso, fue Huerta de Rey el lugar que terminó alimentando aquella inquietud. "Desde pequeño me ha tirado mucho el mundo taurino, seguramente más por mi otro pueblo, Huerta de Rey, que por Soria. En Soria somos muy sanjuaneros, nos gustan los novillos en Valonsadero, las vaquillas y los toros, pero muchas veces se hace más por tradición que como verdadero aficionado".

Los encierros, las vaquillas y las novilladas de Huerta de Rey fueron acercándole progresivamente al toro hasta que llegó una fecha que recuerda con exactitud: 18 de agosto de 2016. Aquel día viajó a Vinuesa junto a dos amigos para participar en unas vaquillas destinadas a niños.

"Nos enteramos de que había unas vaquillas para niños en Vinuesa y les dijimos a nuestros padres que queríamos ir, que nos estaba picando el gusanillo y queríamos probarlo en nuestras carnes. Fuimos a Vinuesa en 2016, un 18 de agosto, nunca se me olvidará, y allí pegué mis primeros pases a una becerra".

Después llegaron capeas, festejos populares y más oportunidades de ponerse delante. Fue entonces cuando empezó a percibir que aquella afición no significaba exactamente lo mismo para él que para sus compañeros. "Íbamos los tres prácticamente a los mismos sitios. Ellos pegaban dos pases y se iban contentísimos. Yo podía estar bien en una vaquilla y marcharme enfadado. Necesitaba decirme a mí mismo que había estado bien. Creo que eso fue lo que me hizo dar el paso".

Ese camino autodidacta también condiciona a su familia. David entiende que no es igual ver a un joven formarse desde niño en una escuela taurina, con profesores, tentaderos y una preparación organizada, que contemplar cómo alguien llega al toro por una vía mucho más improvisada.

"No es lo mismo saber que tu hijo, tu hermano o tu nieto está en una escuela taurina desde pequeño, con maestros detrás, salidas al campo y becerras durante el invierno. Eso, aunque luego lo pases mal porque es tu familiar quien se pone delante de un toro, te da cierta seguridad".

En su caso, admite, la historia fue muy distinta. "Lo nuestro es lo contrario: puro valor, pura raza, puro querer ser y ponerte delante de lo que haga falta sin tener seguramente ni la menor idea de técnica. Para mi familia tiene esa doble parte: es un sueño porque me ven feliz y esa felicidad se transmite, pero también lo pasan mal. Está claro".

Soria tuvo durante años una escuela taurina de la que salieron distintos nombres vinculados a la tauromaquia provincial, pero actualmente esa estructura no existe. Esa ausencia obliga a David Espejón a buscar su propia fórmula de preparación.

Su lugar de entrenamiento está en San Leonardo de Yagüe, donde trabaja junto al banderillero Sergio Fraile 'Chapitas', una persona fundamental en su cuadrilla y también en su vida personal. "Aparte de mi banderillero y de ser un fijo en mi cuadrilla, es mi amigo y mi hermano, como quien dice".

Prácticamente todas las tardes recorren la distancia que separa sus localidades para entrenar con un carretón que sirve tanto para practicar el toreo como para preparar las banderillas. "Él tiene un carretón que, dependiendo de cómo lo ajustes, sirve para embestir o para poner banderillas. Nos viene bien a los dos: yo hago de toro cuando él quiere poner banderillas y él me hace de toro cuando quiero hacer faenas".

Precisamente esa ausencia de una formación académica puede haberse convertido, paradójicamente, en uno de sus rasgos más personales. David no niega que una escuela aporta una técnica imprescindible, pero también cree que su recorrido le permite conservar una forma diferente de expresarse delante del animal.

"Igual no tienes la técnica ni lo que te da una escuela taurina, pero quizá eso luego es mejor para el público. A día de hoy se habla mucho de que vas a las plazas y ves a muchos chavales iguales, con las mismas poses. Eso me identifica: saber que soy diferente".

Espejón reivindica así una cierta personalidad en un mundo en el que considera que la formación puede terminar homogeneizando estilos. "Está todo muy mecanizado. Falta esa esencia propia o personal. Al final, en una escuela hay unos maestros explicando lo mismo a muchos chavales y ellos absorben toda esa información. Están muy preparados, pero también puede hacerlos muy iguales".

En ese aprendizaje sin escuela han aparecido también dos nombres fundamentales del toreo soriano: José Luis Palomar y Rubén Sanz. Con ambos mantiene contacto y de los dos ha recibido respaldo.

Palomar fue precisamente una de las primeras personas que le animaron a intentar seriamente aquel sueño. El encuentro se produjo durante un homenaje al matador en Huerta de Rey. "Le comenté que estaba planteándome esto, que era un chico de Soria, y fue de los primeros que me dijo que tirara para adelante, que Soria necesitaba toreros".

Con Rubén Sanz mantiene una relación más frecuente. "Hablamos de vez en cuando. Me llama, yo le llamo y, aparte de consejos como que esté tranquilo, que todo va a salir bien o que disfrute la tarde, cuando termino también suele llamarme para decirme qué le ha gustado o cómo me ha visto. No puedo decir que haya una relación de amistad con ambos, pero sí existe mucho respeto y contacto de vez en cuando".

Espejón, mucho más que un nombre artístico

Su nombre en los carteles tampoco es casual. David Alcalde decidió convertirse taurina y públicamente en David Espejón como homenaje a uno de los lugares que más han marcado su vida.

"Toda la vida, cuando vivía y estudiaba en Soria, he alardeado de mi pueblo. Siempre he ido con Espejón en la boca y mucha gente casi me conocía más por Espejón que por David".

Por eso, cuando llegó el momento de elegir cómo anunciarse, la decisión resultó prácticamente natural. "Sabía que si ponía David Espejón en el cartel la gente iba a asociarlo conmigo. Es también un pequeño homenaje, porque estoy orgulloso de ser de este pueblo, de lo que significa, ha significado y significará en mi vida. Si había que anunciarse de una manera, me parecía mucho más bonito hacerlo como David Espejón que como David Alcalde".

Y lo resume con una frase que explica perfectamente la dimensión de su historia: "Si ya es difícil que salgan toreros de Soria, imagínate de Espejón".

Pero no está solo. Alrededor de él existe un pequeño grupo de aficionados que comparte esa pasión, especialmente sus amigos Aitor y Javier, aquellos con los que comenzó prácticamente al mismo tiempo. "Están conmigo en todos lados, me ayudan a entrenar y me apoyan diariamente. Ellos no lo profesionalizaron, pero siguen siendo muy buenos aficionados. En Espejón tenemos una buena cuadrilla de taurinos".

A la hora de hablar de referentes, tampoco se deja arrastrar por el debate más popular de los últimos años. Entre Roca Rey y Morante de la Puebla, elegiría al segundo, aunque ninguno de los dos representa exactamente el concepto de toreo que más le atrae.

"Si me tengo que decantar por uno, por Morante, pero si te digo la verdad no soy de ninguno de los dos. Yo prefiero a Juan Ortega, Uceda Leal o Pablo Aguado. Prefiero un toreo clásico, aunque no estén en lo más alto del escalafón. Ese toreo es el que de verdad me llena".

Ahora, después de dos Viernes de Toros convertidos en triunfos, llega una nueva prueba. El 4 de octubre Soria volverá a verle vestido de luces, esta vez dentro de sus fiestas patronales de San Saturio. Ya no será aquel joven que salió al ruedo sin saber siquiera si después querría continuar. David Espejón vuelve con otra mentalidad y con una frase que define mejor que ninguna otra el punto en el que se encuentra: "A día de hoy, mi sueño es ser torero".

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