Castilla y León reclama más plazas de Enfermería Familiar y Comunitaria para reforzar la Atención Primaria

Piden oposiciones específicas, nuevas plazas y el reconocimiento de la formación EIR para aprovechar a los 497 especialistas formados en la Comunidad

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Castilla y León reclama más plazas de Enfermería Familiar y Comunitaria para reforzar la Atención Primaria
Enfermero inoculando la vacuna a un salmantino (Fotos: T. Navarro)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.
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El futuro de la Atención Primaria en Castilla y León pasa también por aprovechar el potencial de la Enfermería Familiar y Comunitaria. Cuatro organizaciones vinculadas al ámbito sanitario han reclamado a la Consejería de Sanidad que dé un impulso definitivo a esta especialidad mediante la creación de plazas específicas, la convocatoria de procesos selectivos y una mayor presencia de estos profesionales en los centros de salud.

El Consejo de Colegios de Enfermería, SATSE, CCOO y la Asociación Castellano Leonesa de Enfermería Familiar y Comunitaria (ACALEFYC) han trasladado a la Administración una declaración conjunta con la que pretenden abrir una nueva etapa de diálogo sobre el desarrollo de esta especialidad en la Comunidad.

La petición parte de una realidad que, a su juicio, evidencia una brecha entre la formación y el empleo. Desde 2010, Castilla y León ha formado a 497 enfermeras y enfermeros especialistas en Familiar y Comunitaria a través del sistema EIR, dentro de un total de 7.856 profesionales formados en España por esta vía.

Sin embargo, buena parte de esos especialistas todavía no desarrolla su actividad en puestos específicamente vinculados a su especialidad. Las organizaciones consideran que Castilla y León ha realizado un esfuerzo importante en materia de formación, pero que ese conocimiento no se ha trasladado todavía de forma suficiente a la estructura de la Atención Primaria.

Una especialidad que reclama plazas propias

Uno de los principales problemas señalados es la ausencia de procesos selectivos específicos para esta categoría profesional. Según las entidades firmantes, tampoco se está aprovechando suficientemente la bolsa específica de contratación, precisamente por la falta de plazas vinculadas a la especialidad.

La consecuencia es que profesionales con una formación especializada en el ámbito comunitario pueden terminar ocupando puestos que no reconocen de manera específica las competencias adquiridas durante su formación.

Para las organizaciones, esta situación supone una oportunidad perdida en un momento en el que los centros de salud afrontan una presión creciente. El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la mayor complejidad de los pacientes hacen necesario reforzar la capacidad de seguimiento, prevención y educación sanitaria de la Atención Primaria.

La Enfermería Familiar y Comunitaria cuenta precisamente con competencias orientadas a ámbitos como la prevención de enfermedades, la promoción de hábitos saludables, el seguimiento de pacientes crónicos y la atención continuada a personas y familias.

Oposiciones específicas

La declaración plantea varias medidas para incorporar progresivamente la especialidad a la estructura asistencial del Servicio de Salud de Castilla y León.

Entre ellas figura la reconversión planificada de plazas de Atención Primaria en puestos de Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria, además de orientar hacia esta categoría las nuevas plazas que se creen en los próximos años.

Las organizaciones también reclaman que se convoquen periódicamente procesos selectivos específicos y que se revise la normativa de promoción interna para facilitar la movilidad de los profesionales entre los distintos ámbitos asistenciales.

Otro de los puntos planteados afecta directamente a los derechos laborales. La incorporación a puestos de especialista, sostienen, no debería implicar una pérdida de derechos económicos ni de posibilidades de desarrollo de la carrera profesional para quienes ya ejercen como enfermeras y enfermeros. También consideran necesario que el tiempo de formación especializada realizado mediante el sistema EIR tenga un reconocimiento adecuado en las bolsas de contratación, la provisión de plazas y los procesos selectivos del Servicio de Salud de Castilla y León.

El desarrollo de la especialidad no se limita a la creación de puestos asistenciales. Las entidades han pedido igualmente garantizar la continuidad de las unidades docentes acreditadas para formar a nuevos especialistas.

La advertencia cobra especial relevancia de cara a 2027, cuando varias unidades docentes deberán afrontar procesos de reacreditación. La presencia de profesionales especialistas es uno de los elementos necesarios para mantener la capacidad de formación, por lo que el actual déficit de puestos específicos podría terminar afectando también al futuro relevo de especialistas.

Las organizaciones consideran que Castilla y León se encuentra ante un punto de inflexión: el reto ya no es únicamente formar profesionales, sino incorporar a la práctica asistencial el conocimiento y las competencias de quienes ya han completado su especialización. El objetivo último, señalan, es reforzar una Atención Primaria que debe responder a una población cada vez más envejecida y con necesidades sanitarias más complejas, mejorando la continuidad de los cuidados y la capacidad de prevención y seguimiento desde los centros de salud.

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