San Saturio: el hombre, la leyenda y el patrón que Soria hizo suyo
La tradición sitúa al ermitaño junto al Duero en el siglo VI, pero la documentación sobre su culto aparece casi mil años después. Reliquias, milagros, procesiones, toros, fuentes de vino y una ermita imposible sobre la roca construyeron durante siglos una devoción inseparable de la identidad soriana
Hay pocos lugares donde Soria se reconozca tanto a sí misma como en el camino que acompaña al Duero hasta San Saturio. Al final del paseo aparece la ermita, encajada sobre la roca como si hubiera nacido de la propia montaña. Dentro aguardan una cueva, reliquias, pinturas barrocas y siglos de relatos. Fuera, el río sobre el que se construyó una de las leyendas más arraigadas de la ciudad.
Pero ¿quién fue realmente San Saturio? Responder no es sencillo. La tradición y la historia documental discurren por caminos diferentes. La primera lleva hasta el siglo VI y habla de un hombre acomodado que renunció a sus bienes para convertirse en ermitaño. La segunda no empieza a ofrecer testimonios claros sobre el culto a Saturio hasta aproximadamente mil años después.
Precisamente ahí reside buena parte de la fascinación del personaje: entre lo que puede probarse, lo que se transmitió durante generaciones y lo que Soria terminó haciendo suyo.

El joven rico que eligió una cueva
La tradición sitúa el nacimiento de Saturio alrededor del año 493. Se le atribuye una familia acomodada y una decisión radical después de perder a sus padres: repartir sus bienes entre los pobres y retirarse de la vida mundana.
Su destino habría sido una cueva junto al Duero, en el lugar donde actualmente se levanta la ermita.
Allí habría llevado una existencia de oración, penitencia y soledad, vinculada especialmente a San Miguel Arcángel. Este último detalle encuentra un interesante reflejo histórico porque el antiguo santuario existente en aquel emplazamiento era conocido precisamente como San Miguel de la Peña.
La existencia de ese oratorio está documentada desde la Edad Media. Lo que resulta mucho más difícil es demostrar históricamente que Saturio viviera allí nueve siglos antes.
Según la tradición, murió un 2 de octubre, fecha que acabaría convertida en el día grande de las fiestas patronales de Soria.

Un muchacho que cruzó el Duero sin mojarse
La leyenda de Saturio no puede entenderse sin San Prudencio. El relato tradicional cuenta que un joven llegó hasta el Duero dispuesto a cruzarlo. Saturio, desde la otra orilla, habría tratado de advertirle del peligro que entrañaba la corriente.
El muchacho atravesó, sin embargo, las aguas sin sufrir daño. Algunas versiones llevan el prodigio todavía más lejos y sostienen que lo hizo sobre la capa del propio Saturio, llegando a la otra orilla sin mojarse.
Prudencio decidió entonces permanecer junto al ermitaño y convertirse en su discípulo. La tradición religiosa sostiene que convivieron durante unos siete años y que fue Prudencio quien enterró a su maestro en la cueva después de su muerte.
Aquella escena, el viejo ermitaño, su discípulo y el Duero, terminaría ocupando un lugar central en el imaginario del santo soriano.

La documentación aparece mil años después
Aquí comienza la otra historia. Los estudios históricos publicados en la Revista de Soria de la Diputación Provincial permiten poner fechas mucho más precisas a la consolidación de su culto.
Uno de los momentos fundamentales aparece el 5 de mayo de 1542. Es uno de los primeros testimonios documentales claros relacionados con la veneración a Saturio y con la existencia de un "cuerpo santo" en San Miguel de la Peña.
La fecha resulta especialmente significativa: habían transcurrido cerca de mil años desde la época en la que la tradición sitúa al ermitaño. Otra referencia municipal, de 1553, vuelve a mencionar la existencia en aquel lugar de un cuerpo que se consideraba perteneciente a Saturio. La historia documentada del santo empieza así no tanto con una biografía como con una devoción que ya estaba arraigando entre los sorianos.
Reliquias, inventarios y una veneración creciente
La importancia adquirida por aquellos restos puede seguirse también a través de los documentos. A comienzos del siglo XVII aparecen inventarios de las reliquias atribuidas a San Saturio. En 1603 se realizó uno de los primeros conocidos y en años posteriores las autoridades llegaron a establecer normas sobre la forma en que podían mostrarse.
La veneración era suficiente como para que en 1614 se adoptaran medidas destinadas a controlar su exposición y evitar que la cabeza atribuida al santo fuera extraída continuamente del arca que la custodiaba.
Saturio había dejado de ser únicamente el protagonista de una tradición oral. Su figura ocupaba ya un espacio cada vez más importante en la religiosidad y la vida pública sorianas.
1628: Soria elige a su patrón
El 2 de octubre de 1628 marca uno de los grandes hitos. La ciudad adoptó a San Saturio como patrón, una decisión que consolidó oficialmente una devoción que llevaba décadas creciendo. A partir de entonces la celebración fue adquiriendo una dimensión que desbordaba claramente lo religioso.
En 1631 existen referencias a la organización del traslado procesional de la imagen desde su ermita hasta San Pedro, acompañado al día siguiente por misa solemne, sermón y diferentes festejos. Y en 1634 el Ayuntamiento incorporó incluso una corrida de toros a las celebraciones.
Las actuales fiestas de San Saturio tienen, por tanto, raíces festivas que se remontan varios siglos atrás, aunque su forma y programación hayan evolucionado enormemente.

La confirmación pontificia y una Soria con fuentes de vino
Todavía tendría que pasar más de un siglo para que llegara otro momento decisivo. A comienzos de la década de 1730, Felipe V intervino para impulsar el reconocimiento eclesiástico del culto. Finalmente, el 31 de agosto de 1743, el papa Benedicto XIV aprobó oficialmente el culto a San Saturio y su patronazgo.
Soria recibió la noticia con una celebración extraordinaria. Los trabajos históricos sobre el santo describen unos festejos en los que hubo ceremonias religiosas, espectáculos y toros. Y aparece uno de esos detalles que permiten imaginar cómo vivió la ciudad aquel acontecimiento: en las plazas llegaron a instalarse fuentes de vino.
Para entonces, el antiguo ermitaño de la cueva se había convertido definitivamente en una figura alrededor de la cual Soria expresaba su identidad colectiva.
Una ermita que parece salir de la montaña
Mientras crecía el culto también cambiaba el lugar que lo acogía. La actual ermita es muy posterior al supuesto tiempo de Saturio. El antiguo santuario de San Miguel de la Peña terminó dando paso al espectacular conjunto barroco que hoy domina el Duero.
A finales del siglo XVII, especialmente desde 1694, se impulsó la construcción del nuevo templo con la participación económica de los propios sorianos.
El resultado sigue sorprendiendo más de tres siglos después. Para alcanzar la iglesia hay que introducirse primero en la roca. Cuevas naturales, escaleras, salas y estancias superpuestas conducen hasta una capilla levantada prácticamente sobre el vacío.
La decoración pictórica de Juan Zapata Ferrer convirtió paredes, bóvedas y cúpula en un relato visual sobre la vida del santo y la tradición eremítica.
Y la antigua advocación de San Miguel no desapareció completamente. Los estudios de la Revista de Soria han analizado precisamente la presencia del arcángel en el programa iconográfico del santuario, como recuerdo de aquel viejo San Miguel de la Peña que precedió al actual San Saturio.

Cuando los sorianos salían en "soldadesca"
Las fiestas también tuvieron costumbres hoy prácticamente olvidadas. A finales del siglo XIX todavía podía contemplarse durante el día de San Saturio una peculiar "soldadesca", vinculada al Cabildo de los Heros.
Agricultores vestidos para la ocasión recorrían las calles de Soria formando parte de la celebración. Dibujos y testimonios de la época permitieron conservar la memoria de una tradición desaparecida, pero que demuestra hasta qué punto las fiestas fueron acumulando ritos populares alrededor del santo.
Mucho después, en 1937, nació también uno de los elementos que todavía forma parte de la memoria musical de las celebraciones: el conocido himno "Al Santo glorioso…", con música de Oreste Camarca y letra de Ulpiano Vera.
San Saturio también pertenece a la Soria literaria
La fuerza del lugar terminó atrayendo igualmente a escritores y artistas. Los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer quedaron vinculados a este paisaje en el siglo XIX. En 1867 apareció publicado un grabado de la ermita basado en un dibujo de Valeriano, acompañado de una descripción que evocaba el recorrido junto al río y la singular situación del templo.
Décadas después, Antonio Machado convirtió el Duero y sus márgenes en parte esencial de la geografía sentimental de Soria. Y precisamente frente a San Saturio tuvo lugar uno de los episodios más emotivos de la relación del poeta con la ciudad.
El 5 de octubre de 1932, Machado recibió allí el homenaje de los sorianos y fue nombrado Hijo Adoptivo de Soria. Aquel espacio conserva desde entonces la denominación de Rincón del Poeta.

Una leyenda que incluso salió de la capital
La tradición saturiana ofrece todavía ramificaciones menos conocidas. Entre las leyendas recopiladas en la provincia aparece una relacionada con el puerto de Piqueras, según la cual San Saturio y San Mateo habrían disputado simbólicamente la imagen de la Virgen de la Esperanza.
Es una tradición popular alejada del núcleo principal de la leyenda soriana y prácticamente desconocida en la capital, pero demuestra cómo la figura de Saturio terminó extendiéndose también por el imaginario de otros territorios de la provincia.
El ermitaño que nunca consiguió quedarse solo
Quizá resulte imposible saber dónde termina el hombre histórico y dónde comienza el santo construido por siglos de tradición.
No existen documentos del siglo VI que permitan reconstruir con certeza la vida de Saturio. Su biografía más antigua pertenece fundamentalmente a la tradición religiosa, mientras que las pruebas documentales sobre su culto aparecen muchos siglos después.
Pero existe otra historia que sí puede seguirse paso a paso. Es la de una ciudad que encontró primero un cuerpo santo junto al Duero, consolidó su veneración, lo eligió como patrón en 1628, levantó una extraordinaria ermita, consiguió el reconocimiento pontificio en 1743 y transmitió su nombre durante generaciones.
Alrededor de él llegaron procesiones y toros, fuentes de vino y soldadescas, reliquias y milagros, Bécquer y Machado. Cada 2 de octubre, Soria vuelve de algún modo a aquella cueva.
Y ahí aparece quizá la mayor paradoja de toda esta historia: aquel hombre que, según la tradición, abandonó todo para vivir apartado del mundo terminó convirtiéndose en el santo alrededor del que toda una ciudad sigue reuniéndose quince siglos después.

- RABAL Y DÍEZ, Nicolás. Soria. 1889. Capítulos dedicados a San Saturio, su ermita y su culto. Reproducidos por el Ayuntamiento de Soria en Elige Soria.
- JIMÉNEZ ZAMORA, Vicente. “Culto de Soria a San Saturio y significado religioso de su ermita”. Revista de Soria, nº 14, Diputación Provincial de Soria, otoño de 1996.
- HERNÁNDEZ BENITO, Teresa. “La figura de San Miguel Arcángel en la ermita de San Saturio. Connotaciones hermético-templarias”. Revista de Soria, nº 57, Diputación Provincial de Soria, verano de 2007.
- HERNÁNDEZ BENITO, Teresa. “Ermita de San Saturio (Soria). Pinturas de la cúpula”. Revista de Soria, nº 62, Diputación Provincial de Soria.
- HIGES CUEVAS, Víctor. “Viejas banderas de San Saturio”. Revista de Soria, nº 34, Diputación Provincial de Soria, 1977.
- Revista de Soria. Diputación Provincial de Soria. Biblioteca virtual y diferentes estudios históricos, artísticos y etnográficos relacionados con San Saturio y sus celebraciones.
- Diócesis de Osma-Soria. Santoral diocesano: San Saturio y San Prudencio.
- Ayuntamiento de Soria - Elige Soria. “San Saturio, ermita y culto según Nicolás Rabal” y diferentes estudios históricos sobre la ermita, el patronazgo y las fiestas.
- Ayuntamiento de Soria - Turismo Soria. Información histórica y artística de la ermita de San Saturio y documentación sobre los lugares machadianos.
- RABAL Y DÍEZ, Nicolás. Soria. 1889. Capítulos dedicados a San Saturio, su ermita y su culto. Reproducidos por el Ayuntamiento de Soria en Elige Soria.
- JIMÉNEZ ZAMORA, Vicente. “Culto de Soria a San Saturio y significado religioso de su ermita”. Revista de Soria, nº 14, Diputación Provincial de Soria, otoño de 1996.
- HERNÁNDEZ BENITO, Teresa. “La figura de San Miguel Arcángel en la ermita de San Saturio. Connotaciones hermético-templarias”. Revista de Soria, nº 57, Diputación Provincial de Soria, verano de 2007.
- HERNÁNDEZ BENITO, Teresa. “Ermita de San Saturio (Soria). Pinturas de la cúpula”. Revista de Soria, nº 62, Diputación Provincial de Soria.
- HIGES CUEVAS, Víctor. “Viejas banderas de San Saturio”. Revista de Soria, nº 34, Diputación Provincial de Soria, 1977.
- Revista de Soria. Diputación Provincial de Soria. Biblioteca virtual y diferentes estudios históricos, artísticos y etnográficos relacionados con San Saturio y sus celebraciones.
- Diócesis de Osma-Soria. Santoral diocesano: San Saturio y San Prudencio.
- Ayuntamiento de Soria - Elige Soria. “San Saturio, ermita y culto según Nicolás Rabal” y diferentes estudios históricos sobre la ermita, el patronazgo y las fiestas.
- Ayuntamiento de Soria - Turismo Soria. Información histórica y artística de la ermita de San Saturio y documentación sobre los lugares machadianos.








