La micología busca un nuevo modelo ante campañas de setas cada vez más irregulares

El Instituto Europeo de Micología apuesta por la micogastronomía, la formación, los eventos y el cultivo ante unas campañas de setas cada vez más irregulares

imagen
La micología busca un nuevo modelo ante campañas de setas cada vez más irregulares
El autor esLuis Romera Calvo
Luis Romera Calvo
Lectura estimada: 5 min.

El cambio climático está aumentando la irregularidad de las campañas micológicas y obliga a revisar el modelo de gestión y aprovechamiento de las setas para depender menos de la producción silvestre. El director del Instituto Europeo de Micología (EMI) y científico titular del INIA-CSIC, Fernando Martínez Peña, defiende avanzar hacia nuevas fórmulas vinculadas al turismo, la gastronomía, la formación, el cultivo y la transformación del producto.

"Como es sabido, el cambio climático está agravando la irregularidad de las campañas de producción micológica, modificando la fenología e incluso, poco a poco, la distribución de las especies", explica Martínez Peña, quien recuerda que existen datos que muestran pérdidas de producción silvestre durante los últimos 20 años.

El investigador considera que la adaptación no debe abordarse únicamente por los efectos del clima. A esta situación se suman la globalización del mercado de las setas, los cambios en los hábitos de los micoturistas y una creciente presión sobre los recursos y los ecosistemas.

"Ningún modelo es eterno, todos exigen revisión, investigación e innovación para avanzar y ser líderes en un sector. En caso contrario, no avanzamos", sostiene.

La propuesta pasa por construir un modelo menos dependiente de que cada otoño haya una buena producción de setas y dar mayor peso a experiencias turísticas capaces de funcionar también en campañas desfavorables.

"Nuestra propuesta es desarrollar modelos menos dependientes de la producción silvestre de las setas, que como ya sabemos es cada vez más irregular, y co-crear modelos más centrados en la experiencia turística personalizada y adaptada a las nuevas tendencias de la sociedad", señala.

Más allá de salir al monte a buscar setas

El director del EMI cuestiona que buena parte del micoturismo continúe ligado casi exclusivamente a la recolección.

A su juicio, un modelo basado principalmente en llenar la cesta queda excesivamente expuesto a las condiciones meteorológicas y puede provocar además una mayor presión sobre los montes y los recursos micológicos.

"Un modelo micoturístico centrado en la promoción de la recolección es demasiado dependiente del cambio climático y puede generar sobrepresión sobre los recursos micológicos y ecosistemas", advierte.

Frente a ello, plantea impulsar actividades con mayor valor añadido, entre ellas el turismo micogastronómico, las experiencias de aprendizaje guiado y los eventos especializados, como ferias, jornadas, exposiciones o concursos.

Estas propuestas podrían combinarse también con otros productos turísticos como el enoturismo o el turismo de salud.

Martínez Peña considera igualmente recomendable avanzar en la musealización de espacios y exposiciones relacionadas con el patrimonio micológico y con los servicios que los hongos prestan a los ecosistemas.

Para poner en marcha este cambio, el investigador considera imprescindible reunir a los diferentes actores relacionados con la micología.

Entre las herramientas que plantea se encuentran los denominados ‘living labs’ o laboratorios vivos, espacios en los que instituciones, empresas y profesionales puedan trabajar conjuntamente en nuevos proyectos.

En ellos participarían emprendedores rurales, cocineros, orientadores micológicos, empresas agroalimentarias, recolectores profesionales, cultivadores de setas, formadores, propietarios y gestores de los montes, asociaciones y consumidores.

Cultivar y guardar producto para los malos años

Otra de las líneas de trabajo pasa por investigar en la domesticación y cultivo de hongos silvestres comestibles, siguiendo modelos que ya han experimentado una importante evolución, como el de la trufa y la truficultura.

El objetivo sería reducir progresivamente la dependencia de aquello que produzca cada temporada el monte.

Martínez Peña apuesta también por generar modelos de negocio con empresas locales y recolectores profesionales que permitan transformar y almacenar producto en los años especialmente favorables.

De esta forma, parte de la producción podría conservarse y comercializarse posteriormente, contribuyendo a mantener actividad económica incluso en campañas de menor abundancia.

"El reto es cómo aumentar el valor generado por la micología de forma ordenada, tanto en años de buena producción como de mala, es decir, ser poco a poco menos dependientes de la meteorología y adaptarnos a los cambios de la globalización y el consumo", señala.

Una campaña de otoño todavía incierta

Mientras se trabaja en esta transformación, las perspectivas para la campaña micológica de otoño de 2026 en Castilla y León siguen siendo inciertas.

Desde mediados de agosto se han registrado entre tres y cuatro episodios de precipitaciones en la Comunidad, aunque de forma muy desigual.

Las lluvias han resultado puntualmente abundantes en algunas zonas del norte de León, noroeste de Zamora y noreste y suroeste de Soria.

Estas precipitaciones pudieron activar en determinados puntos la fructificación de especies termófilas como los boletus del grupo edulis y la amanita caesarea, pero las elevadas temperaturas registradas posteriormente durante septiembre no han favorecido su evolución.

"En muchas zonas se han malogrado primordios y carpóforos, lo que dificultará su reactivación si llegan más lluvias", explica Martínez Peña.

Tampoco el comportamiento de las temperaturas ha ayudado. El otoño ha comenzado con fuertes descensos térmicos seguidos de importantes subidas, sin que se haya producido todavía una evolución regular.

Paciencia antes de entrar al monte

El director del Instituto Europeo de Micología recuerda además que muchas especies comestibles necesitan al menos dos semanas desde que llegan las lluvias para comenzar a fructificar y alcanzar posteriormente un tamaño adecuado para su recolección.

Por este motivo, recomienda evitar las prisas cuando se producen las primeras precipitaciones.

"Entrar al monte a recolectar antes de tiempo no es recomendable, genera pérdidas de producción por pisoteo de ejemplares en formación. Tenemos que ser pacientes", insiste.

La sucesión de temporadas irregulares y la reducción del número de campañas especialmente buenas no constituyen, según el investigador, una percepción puntual. Los datos disponibles respaldan esa tendencia y, ante ella, considera que "solo cabe adaptarse e innovar".

Formación para más de cien orientadores micológicos

El INIA-CSIC y el Instituto Europeo de Micología trabajan ya en diferentes proyectos destinados a innovar y mejorar el modelo de gestión y valorización de los recursos micológicos.

Una de las actuaciones es la formación de más de cien orientadores micológicos de toda España, mediante cursos especializados que superan las 200 horas de formación teórica y práctica y están acreditados por el Instituto Europeo de Micología.

También se trabaja en la ampliación de la marca ‘Setas de Origen’, en colaboración con emprendedores locales, para mejorar la valorización agroalimentaria de los productos procedentes de los diferentes territorios micológicos.

A ello se suma el intercambio de experiencias y buenas prácticas a través de la red internacional de parques micológicos Fungi Friendly Forest.

El objetivo común de estas iniciativas es conseguir que la micología continúe generando actividad económica y turística incluso cuando las condiciones meteorológicas no acompañen, con un modelo en el que la seta siga siendo protagonista, pero no dependa exclusivamente de cuántos ejemplares produzca cada otoño el monte.

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App